El primer ministro ruso apostó por el continuismo para los próximos diez años
21 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.El primer ministro de Rusia, Vladimir Putin, apostó ayer por el continuismo, «sin bandazos ni experimentos basados en un liberalismo injustificado», como programa de acción para los próximos diez años. «El país necesita un decenio de desarrollo estable», afirmó ante la Duma al presentar el informe anual sobre la gestión del Ejecutivo.
La alusión de Putin al «liberalismo injustificado» puede interpretarse como un ataque directo contra aquellos que en el país y fuera de él ven al actual presidente, Dmitri Medvédev, como posible líder de un proyecto reformista liberal.
Putin, que ya puede presentar su candidatura presidencial, y Medvédev, facultado para aspirar a la reelección, han declarado en numerosas ocasiones que llegarán a un acuerdo sobre quién de los dos concurrirá como candidato a los comicios del próximo año. Pero si antes el carácter monolítico del tándem no suscitaba dudas, en los últimos tiempos el presidente y el primer ministro han manifestado públicamente sus diferencias en algunos asuntos de política interior y exterior.
En su comparecencia, Putin enfatizó que Rusia debe ser «fuerte», para que nadie pueda imponerle políticas desde el exterior. «Seamos francos: en el mundo actual, si eres débil, habrá alguien que quiera venir y aconsejarte hacia adónde ir».