También se registraron incidentes en varias ciudades del sudeste de Turquía
20 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Una manifestación en el centro de Estambul contra el veto a los candidatos kurdos para las elecciones generales de Turquía del próximo 12 de junio culminó ayer en graves disturbios.
Desde el mediodía comenzaron a congregarse en la plaza de Taksim cientos de simpatizantes de la principal formación kurda, el Partido de la Paz y la Democracia (BDP), que apoya a la mayoría de candidatos ilegalizados, y también de partidos izquierdistas como el Partido de la Libertad y la Solidaridad, cuyas listas han sido completamente anuladas por la Comisión Electoral Suprema (YSK).
El número de manifestantes aumentó hasta varios miles y, entonces, los organizadores decidieron marchar por la avenida Tarlabasi hasta el nudo de carreteras de Aksaray, por lo que varias avenidas del centro de la ciudad resultaron cortadas al tráfico. Al paso de la manifestación, kurdos enfadados por la decisión, especialmente los jóvenes, lanzaron piedras y bombas incendiarias a una oficina de correos, un canal televisivo y la sede del partido ultraderechista MHP. A la llegada a Aksaray, los manifestantes lanzaron objetos contra la policía, que reprimió duramente la manifestación.
Decenas de miles de kurdos se han manifestado también en las ciudades del sudeste de Turquía, donde se concentra la mayoría de ellos, en protestas que han terminado en disturbios. El líder de la oposición, Kemal Kiliçdaroglu, ha pedido una sesión extraordinaria del Parlamento para debatir sobre la crisis desatada por la decisión de la comisión electoral.
El veto ha puesto en peligro las elecciones, ya que el BDP amenaza con boicotear los comicios. La mayoría de medios de comunicación han reaccionado con estupor a la decisión de la YSK y muchos columnistas han pedido al Gobierno que interceda. La YSK justificó su decisión en que los candidatos vetados estuvieron en el pasado condenados por diversas razones. Varios analistas advierten de que la decisión puede hacer que muchos kurdos opten por la vía de la violencia, en vez de la política, para lograr sus objetivos.