El régimen sirio vuelve a reprimir a tiros a los manifestantes
INTERNACIONAL
«Vi cuatro cuerpos inertes en el suelo», dice a La Voz un testigo
02 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Un número indeterminado de personas, que oscila entre las cinco y las doce según las fuentes, murieron ayer en Siria y varias decenas más resultaron heridas al reprimir las fuerzas de seguridad las protestas convocadas por la oposición.
Según la cadena catarí de televisión Al Yazira, en el barrio de Doma, en las afueras de Damasco, cuatro personas perecieron cuando la policía reprimió con fuego real una manifestación que había comenzado pacíficamente. Además, según Efe, en la localidad de Sanamein, unos 50 kilómetros al sur de Damasco, otra persona murió y unas treinta resultaron heridas al prohibir el Ejército que se desplazaran hasta allí residentes de aldeas cercanas para participar en un homenaje a las víctimas que hubo en esa misma ciudad la semana pasada.
Otras fuentes elevan, sin embargo, el número de víctimas.Un activista de Damasco, que se identificó como Hadi y que cita a la agencia DPA, aseguró que al menos hay doce muertos, diez en la ciudad de Daraa y dos en Doma por disparos de francotiradores. «La mayor parte de las víctimas recibieron disparos en la cabeza», manifestó.
Policías secretos
Un joven que se encontraba en la mezquita Al Rifai, en la periferia de Damasco, relató que, tras acabar el rezo, «nos manifestábamos pacíficamente en el interior. Desde fuera empezamos a oír gritos y pensamos que era una manifestación a favor del régimen. Había un numero similar a los que estábamos dentro, unos 500 hombres. Gritaban con pancartas y pósteres de Al Assad».
«Enseguida nos dimos cuenta de que eran policías secretos y nos encerramos. Pasamos allí dos horas. Mientras, el Sheikh salió a hablar con la gente y con un oficial militar vestido de traje. Ambos se dirigieron a nosotros diciendo que saliéramos, que no iba a pasar nada. Salimos todos juntos agarrados de los brazos, era nuestra única forma de protegernos, y nada más hacerlo nos apedrearon y empezó el caos».
«Lo que se suponen eran manifestantes a favor del régimen, empezaron a sacar palos y porras eléctricas y a apalear a todo el que salía. Yo estaba agarrado a un hombre de unos 70 años. Empezó a gritar «hurría, hurría» (libertad, libertad!). Le cayeron encima hasta matarlo golpeándolo en la cabeza. Vi al menos otros cuatro cuerpos inertes en el suelo mientras seguían siendo pateados y apaleados en la cabeza. Mis compañeros vieron cómo mataban a un joven de unos 14 años a palos». «A mí me cayeron encima y cuando intenté correr vi cómo entraban en un edifico cercano. Estaban quitando todos los móviles y cámaras a quienes grababan desde los pisos altos. Me arrestaron y me llevaron a un edificio cercano. Era todo un reguero de sangre».
Día laborable
Desde mediados del mes pasado, grupos de la oposición siria han protagonizado manifestaciones de protesta para exigir reformas políticas al régimen de Bachar al Asad, que lleva once años en el poder desde que sucedió a su padre, Hafez al Asad. Con el fin de evitar que se repitieran las protestas que se intensificaron desde el 18 de marzo, el Gobierno decretó que ayer fuera día laborable, en contra de la tradición de este país y de casi todos los de la región. La medida fue acompañada por un férreo despliegue policial, ya que, según relataron testigos, la policía rodeó las mezquitas.
Según la página de Facebook de Youth Syria for Freedom (Juventud siria por la libertad), decenas de personas fueron arrestadas en la ciudad de Deir al Sur, en el este del país. «La ciudad está sumida en el caos», se asegura en la página, que informa de ataques con cuchillos a manifestantes que no pudieron ser contrastados.
Se unen los kurdos
Por otro lado, se da la circunstancia de que, por primera vez desde que comenzaron las protestas en Siria, ayer hubo concentraciones en la región de mayoría kurda situada en el norte del país. Según un activista de los derechos humanos, «centenares de personas desfilaron pacíficamente por las calles después de la oración en Qamishli y Amuda, gritando ?no queremos solo la nacionalidad, sino también la libertad?, y ?Dios, Siria y libertad?».
La imagen corresponde a la mezquita Al Rifai minutos antes de que comenzara la represión. D. M.