«Con estas armas no podemos contra los cañones de Gadafi»

Michel Moutot BIN JAWAD / AFP

INTERNACIONAL

Los rebeldes retroceden ante el castigo de la artillería del régimen

30 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Alí Zeiki controla uno de los cuatro cañones de su ametralladora montada en una camioneta cuando el ruido silbante de un obús hace que suelte su arma: fue la señal de desbandada para los cientos de rebeldes que retrocedieron ayer hasta Bin Yawad, a 100 kilómetros del bastión gadafista de Sirte. El obús se estrelló en la arena, muy cerca de él.

En pocos minutos se formó un embotellamiento en la ruta de asfalto en medio del desierto. En camionetas armadas o automóviles civiles, los insurgentes tocan la bocina, gritan, se insultan, retroceden en desorden hacia el este. Solo bajan la velocidad kilómetros después, cuando el ruido de los obuses cesa.

Antes, por la mañana, Alí, de 43 años, que había venido como tantos otros de Bengasi para participar en lo que él creía que sería una marcha triunfal de la insurgencia hacia Sirte, reconoció que la tarea iba a ser difícil. «Nos detuvimos poco después de Naufaliya» [ 10 kilómetros], dice. «Los hombres de Gadafi nos dispararon con cañones y morteros. Nuestras armas no nos permiten luchar contra eso», cuenta. Mostrando su Kalashnikov, Ahmed Abdesalam, de 23 años, agrega: «¿Qué quieren que hagamos con esto...?».

Alí esperaba, al igual que los otros, que los bombardeos aéreos internacionales les abrieran la ruta de Trípoli. Pero ningún misil aire-tierra había caído sobre el Ejército libio en 24 horas. Sin ese apoyo aéreo, los insurgentes, que parecen más manifestantes armados que una fuerza de combate, son impotentes ante el armamento pesado que les corta el camino.

Ramadán Berki, vendedor de ropa en Bengasi, hizo subir a su camioneta a su hermano, a un amigo, dos pistolas ametralladoras, colchones de gomaespuma, cajas de municiones y un bidón de 500 litros de gasolina.

«La OTAN, no es lo bueno. Ellos no quieren ayudarnos», dice. «Nosotros solo queremos a Francia e Inglaterra, solo ellos son los verdaderos amigos de Libia. Atacan a los hombres de Gadafi con sus aviones», afirma.

«Digan a Sarkozy y a Cameron que necesitamos ayuda, que sin los bombardeos aéreos Gadafi va a masacrarnos de nuevo. Tenemos algunos misiles, pero no bastantes. Con estas armas no podemos contra los cañones», recalca. «Tuvimos que retroceder, era muy peligroso. Pero si los cazas franceses vuelven, seguro que estaremos en Sirte esta noche y en Trípoli dentro de tres días», afirma.

Ataques en Trípoli

Anoche, los rebeldes habían sido expulsados de Bin Yawad y la artillería gadafista atacaba Ras Lanuf. A esa misma hora, en Trípoli los aviones aliados lanzaron ataques sobre el sector donde se halla la residencia de Gadafi y un centro militar en Tayura. El destructor estadounidense Barry atacó tres barcos libios, incluyendo un guardacostas, que disparaba contra otros buques en Misrata.