Hillary Clinton ordenó investigar a Berlusconi por sus negocios con Putin
INTERNACIONAL
La imagen que en EE.UU. tienen de Il Cavaliere no es nada positiva: «Con la elección equivocada de sus palabras ya ha ofendido a todas las categorías de ciudadanos italianos y a los líderes europeos»
19 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.La publicación por el periódico La Repubblica y su semanario L?Espresso de los cables en los que la Embajada de Estados Unidos en Roma habla de Italia pone en difícil situación al primer ministro, Silvio Berlusconi, que no sale muy bien parado de los informes confidenciales. Son más de 4.000 cables de entre el 2002 y el 2010 en los que la Administración norteamericana muestra una gran preocupación por las relaciones entre Berlusconi y el primer ministro ruso, Vladimir Putin.
Alarmados por la estrecha amistad entre ambos, el embajador David Thorne sugiere que hay que hacer entender al italiano que «tiene una relación personal con nosotros y debemos secundar su convicción de que es un experto estadista». La relación parece tener raíces tan misteriosas que la secretaria de Estado, Hillary Clinton, pidió en el 2010 a la embajada que investigase las «posibles relaciones e inversiones personales que hay entre Putin y Berlusconi, y que pueden influir en la política energética de los dos países». También le interesaban a Clinton «las relaciones entre el administrador delegado de Eni [la petrolera italiana], Paoli Sacrini, los directivos de la compañía y los miembros del Gobierno, en especial el primer ministro Berlusconi». Poco logran los norteamericanos: «Todo se trata directamente entre Berlusconi y Putin».
La imagen que en Washington tienen de Il Cavaliere no es nada positiva: «Con sus frecuentes meteduras de pata y la elección equivocada de sus palabras, durante su mandato ya ha ofendido a todas las categorías de ciudadanos italianos y a todos los líderes europeos». Las críticas son duras: «Su voluntad de poner los intereses personales sobre los de Estado han dañado la reputación del país en Europa y han dado desafortunadamente un tono cómico al prestigio de Italia en muchos sectores del Gobierno de EE.UU.». Todo esto antes de que salieran a la luz los escándalos sexuales de Berlusconi. Pese a todo, el embajador Spogli piensa que «no hay que abandonarlo» para conseguir a cambio «importantes dividendos estratégicos ahora y en el futuro».