El hasta ahora primer ministro, Mohamed Ganuchi, asume la presidencia del país interinamente
15 ene 2011 . Actualizado a las 10:31 h.El primer ministro Mohamed Ganuchi asumió ayer de forma interina la presidencia de Túnez, en sustitución de Zine El Abidine Ben Alí, quien abandonó el país tras un mes de protestas que acabaron con un régimen personal que se perpetuó los últimos 23 años. El nuevo mandatario, de 69 años, se dirigió al país por televisión desde el palacio presidencial de Cartago, escoltado por los presidentes de las Cámaras de diputados y de senadores. En una breve alocución llamó a la unidad de los tunecinos de todas las corrientes políticas y se comprometió a respetar la Constitución.
Ben Alí abandonó el país, tras varias semanas de protestas que dejaron decenas de muertos, según indicaron fuentes cercanas al Gobierno. El otrora todopoderoso presidente intentó desactivar el descontento por todos los medios a su alcance, desde la represión hasta las concesiones.
El jueves, tras cesar a su ministro del Interior, anunció la reducción del precio de alimentos básicos y su intención de dejar el poder cuando terminase su mandato en el 2014. Ayer mismo, horas antes de escapar, disolvió el Gobierno a la desesperada y adelantó las elecciones. Pero al mismo tiempo, imponía el estado de emergencia con toque de queda en todo el país y dejaba el control del orden público en manos del Ejército, que tomó el control del aeropuerto internacional de Túnez-Cartago mientras el espacio aéreo del país era cerrado.
Todas las medidas fueron en vano. Miles de manifestantes volvieron a salir a las calles durante el día para exigirle la renuncia. Las protestas tuvieron por escenario la capital, pero se extendieron también a varias ciudades de esta ex colonia francesa, independiente desde 1956. En la capital los manifestantes coreaban, entre otras consignas, «No a Ben Alí» y lo tachaban de mentiroso. Muchos tunecinos se congregaron frente al Ministerio del Interior, responsable de las fuerzas de seguridad, al que calificaron como ministerio del terror. La policía reaccionó tirando gases lacrimógenos.
Ante la situación, Ben Alí optó por irse con un rumbo, desconocido hasta el momento, que algunos situaban en París, aunque el Gobierno francés dijo no haber recibido ninguna «demanda de recepción». Su decisión no apagó, sin embargo, la tensión. Varias fuentes dijeron haber escuchado disparos de armas automáticas en el centro de Túnez, aún sometida a toque de queda, tras la marcha del dictador.
Por otro lado, ayer se supo que los enfrentamientos del jueves entre manifestantes y la policía antimotines se saldaron con por lo menos 15 muertos, según testigos y fuentes médicas. Con anterioridad, la Federación Internacional de Derechos Humanos había dado un parte de 66 muertos desde el inicio de las protestas a mediados de diciembre. Los disturbios afectan al turismo, sector clave de la economía tunecina. Miles de turistas europeos fueron evacuados en los últimos días.