Asciende ya a 520 el número de muertos, pero siguen sin encontrarse mil personas de un barrio pobre
15 ene 2011 . Actualizado a las 02:36 h.Una lluvia débil y continua, pero muy peligrosa para los deslizamientos porque se acumula en el terreno hasta que la tierra no consigue absorber más, no resiste el peso y se desploma ladera abajo, volvió a asustar ayer a la población de la región serrana de Río de Janeiro y despertó el temor a un agravamiento de la que está considerada como la peor catástrofe climática de la historia de Brasil y que ha dejado hasta ahora 520 muertos.
La situación se vio agravada además por rumores que sembraron el pánico y el caos, como ocurrió en Friburgo, donde miles de personas vivieron momentos de terror al circular una falsa noticia sobre la ruptura de una presa de la ciudad. El estado de pánico se mantuvo hasta que el ayuntamiento desmintió la información: «Con todos los problemas que tenemos es lamentable un rumor como este, porque mucha gente se sintió mal y tuvimos que atenderla en el hospital», se dolió el vicegobernador de Río, Luiz Fernando Pezao.
La ciudad da una sensación de abandono, con las tiendas cerradas y los residentes más pobres y necesitados buscando cualquier cosa útil en las montañas de escombros. La impresión de caos fue a más cuando se formó una enorme caravana que intentaba escapar. Los vehículos que la formaban estaban la mayor parte del tiempo parados por la dificultad de llegar a la carretera, de la que solo queda una vía tras un deslizamiento, y que, además, estaba atestada por las ambulancias, y coches de policía y del Ejército que entraban en la ciudad.
Una mujer que se apresuraba a cargar su coche con bolsas y maletas explicó que, como otros residentes, no tenía otra opción que dejar la ciudad. «Me voy porque no hay electricidad, no hay agua, no hay comida», explicó mientras ayudaba a su padre a acomodarse. Muchos otros no conseguían salir por falta de combustible. El único puesto de gasolina abierto tenía una fila de espera de más de 60 automóviles y un cartel dejaba claro que solo podía pagarse en efectivo.
Asaltos masivos
Por otro lado, en Teresópolis casi todos los comercios cerraron las puertas la mañana de ayer ante la propagación de noticias sobre asaltos masivos en la zona céntrica de la ciudad. El ayuntamiento no confirmó los ataques pero sí admitió que hubo dos casos de saqueo, que llevaron a un refuerzo de la vigilancia policial en la urbe.
En esta ciudad, la situación es angustiosa porque los equipos de rescate todavía no lograron llegar a tres de los barrios más gravemente afectados por la tormenta, entre ellos Campo Grande, una comunidad pobre donde, se calcula, vivían unas mil personas, y que quedó prácticamente destruida.
«La impresión que se tiene es que una cascada gigante y seca ocupó el lugar. Y lo que se comenta es que el 80% de las más de mil personas que vivían allí quedaron enterradas bajo piedras gigantes del tamaño de coches», declaró una voluntaria que trabaja en los desescombros.