a destrucción no afecta solo a la capital del estado; otras 70 ciudades y pueblos se encuentran inundados o aislados, situación esta que atañe a 2,5 millones de personas.
14 ene 2011 . Actualizado a las 09:40 h.Brisbane tenía ayer el aspecto de una zona de guerra, tras las persistentes inundaciones que han causado el mayor desastre natural que se recuerda en el estado de Queensland. La destrucción no afecta solo a la capital del estado; otras 70 ciudades y pueblos se encuentran inundados o aislados, situación esta que atañe a 2,5 millones de personas.
Han muerto 15 australianos desde el lunes, y la cifra asciende a 26 si se empieza la cuenta a principios de diciembre, cuando ocurrieron las primeras inundaciones. Al menos 60 personas continúan desaparecidas y el número de damnificados ronda los 200.000. La última víctima mortal es un joven de 24 años, que fue tragado por una alcantarilla cuando inspeccionaba la situación de la casa de su padre.
«Hemos visto escenas de devastación increíbles, barrios enteros donde solo se distinguen los tejados, donde centros de trabajo enteros han quedado completamente bajo el agua», describió la jefa del Gobierno de Queensland, Anna Bligh. Las autoridades han prometido más agentes para que patrullen las calles y vigilen que no se producen nuevo casos de saqueos en una urbe semiabandonada, particularmente en los 35 barrios anegados.
Bligh adelantó que algunas personas tardarán meses en poder volver a sus casas y que otras llegarán a sus hogares y se encontrarán con que allí es imposible vivir. Un experto del Gobierno calcula que la destrucción en la red de infraestructuras es masiva, principalmente en la arteria de carreteras, y se necesitarán al menos dos años para completar las obras de rehabilitación.