El Gobierno español desaconseja visitar las zonas interiores, que son las más afectadas por las protestas
12 ene 2011 . Actualizado a las 02:00 h.Las promesas del presidente tunecino, Zine el Abidine Ben Alí, no han conseguido desactivar las protestas sociales que vive el país desde hace tres semanas y que han causado 18 muertos, según el Gobierno, y entre 35 y 50, de acuerdo con los sindicatos y los partidos de oposición. El Gobierno español desaconsejó ayer viajar a las zonas interiores, las más afectadas por los disturbios.
Ben Alí prometió el lunes la creación de 300.000 nuevos puestos de trabajo, además de otras medidas sociales y de exoneración de impuestos para empresas nacionales y extranjeras en las regiones más conflictivas del país. Además, el Gobierno tunecino decidió cerrar indefinidamente todos los centros de enseñanza para evitar protestas, después de que grupos de estudiantes comenzaran el lunes a manifestarse en institutos y escuelas secundarias de varias ciudades, incluida la capital.
Sin embargo, poco después de la intervención televisada del presidente se produjeron violentos disturbios en las regiones de Kairuán, Sussa, Gafsa y especialmente en Kaserín, en el centro oeste del país. Según diversas fuentes y testigos presenciales, en Gafsa fue incendiada una comisaría de policía con cócteles molotov y en la universidad hubo múltiples destrozos. En Kairuán ardieron varias sucursales bancarias y un supermercado, y en Sussa varios bancos fueron igualmente atacados.
Pero en Kaserín se registraron los incidentes más violentos. Los manifestantes incendiaron durante la noche dos comisarías y las fuerzas del orden ocuparon por la fuerza la sede de la Unión General de Trabajadores Tunecinos (UGTT), indicó el portavoz regional de este sindicato, Sadok Mahmudi. Según dijo, en la ciudad reinó la violencia durante toda la noche, con «tiros de francotiradores apostados en los tejados y saqueos de comercios y domicilios por miembros de la policía de civil», una versión con la que coincidieron otros testigos presenciales.
El Gobierno anunció ayer que en los disturbios de Kaserín murieron cuatro personas, lo que eleva a 21 los muertos reconocidos oficialmente desde que comenzaron las protestas. Asimismo, el Ejecutivo señaló que ocho agentes de policía resultaron heridos en los incidentes en esa ciudad. Sin embargo, Mahmudi afirmó que el número de víctimas mortales desde que se recrudecieron los disturbios en Kaserín el sábado supera los 50, según el balance recogido por miembros de la UGTT en el hospital regional de la ciudad. La Federación Internacional de Derechos Humanos informó desde París que hasta el lunes al menos 35 personas habían muerto y denunció un recrudecimiento en la represión.
En el centro de la capital tunecina, la policía impidió ayer por la fuerza dos manifestaciones de artistas y partidos de oposición en protesta por la represión violenta. La secretaria general del opositor Partido Democrático Progresista (PDP), Maya Zribi, afirmó que la policía «cargó violentamente» contra un centenar de manifestantes, rodeó la sede de su formación y mantuvo bloqueados en el interior del edificio a sus dirigentes para impedirles manifestarse.
Debido a las protestas, sin precedentes en el país, en algunas regiones se ha declarado el estado de sitio y los militares han salido a las calles para intentar mantener el orden público.