Los gallegos se libran de la crisis motivada por la falta de billetes en Buenos Aires

Agustín Bottinelli BUENOS AIRES/LA VOZ.

INTERNACIONAL

La mayoría de la comunidad pudo cobrar tanto las partidas que recibe del Estado como de la Xunta

31 dic 2010 . Actualizado a las 02:58 h.

La falta de dinero en efectivo en los bancos de Buenos Aires provocó que miles de pensionistas no pudieran cobrar a tiempo sus haberes mensuales, incluso después de intentarlo durante varios días formando largas filas bajo un sol que elevó las temperaturas hasta los 40 grados. Esta vez, la gran mayoría de la colectividad gallega logró salvarse de esta situación que por momentos rozó lo dramático.

Ocurre que el mayor número de gallegos viven en la zona sur, en las localidades de Avellaneda y Lanús, que están en el territorio de la provincia de Buenos Aires, donde la falta de billetes en los bancos no se hizo notoria, ya que fue cubierta con las propias reservas del Banco de la Provincia, que es donde cobran los pensionistas.

En los centros gallegos de la zona, en los que se asiste a cientos de inmigrantes, no hubo quejas por este tema y, en cuanto a las partidas enviadas por la Xunta, llegaron antes de que se produjera el conflicto de los billetes de cien pesos.

«No tuve problemas»

Manuel Crespo, oriundo del municipio de Maceda, Ourense, que llegó a Argentina hace 51 años, es un pensionista que cobra por el régimen del Estado. «La verdad es que no tuve problemas para cobrar este mes. Decían que no iba a haber dinero en el banco, pero yo fui, hice la fila como siempre, y cobré sin dificultad».

Joaquina Chousiño nació en Porto do Son, vive en Argentina desde hace 40 años y está jubilada. «En este país, cuando se habla del dinero en los bancos siempre hay que tener miedo. Hubo rumores, pero por suerte cobramos sin problemas».

De otro problema que se libraron los gallegos que viven el sur fue de los cortes de energía, que aún siguen castigando a miles de habitantes de Buenos Aires. La mayoría de las interrupciones en el suministro eléctrico suceden en los barrios del oeste y el norte de la ciudad.

La temperatura extrema y sostenida de los últimos diez días disparó la demanda de consumo eléctrico, que creció entre el 8 y el 10% a nivel nacional y entre 12 y 14% en el área metropolitana, donde se concentra el cuarenta por ciento de la población.

La irritación crece entre los ciudadanos que llevan varios días sin electricidad. Hay comercios que perdieron su mercancía por falta de frío en sus neveras, ancianos que habitan pisos altos y deben ser socorridos por personal sanitario o bomberos al no funcionar los ascensores, el corte de agua por el no funcionamiento de las bombas eléctricas y, sobre todo, tener que comenzar un año a oscuras.

Ayer el ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, apuntó contra una de las distribuidoras por los cortes de energía: la empresa Edesur podría ser multada con hasta 50 millones de pesos (10 millones de euros) por «falta de mantenimiento» y «demora en la restitución del servicio».

Sigue sin haber gasolina en las estaciones de servicio, las filas de automóviles permanecen durante toda la noche y muchos ya han postergado su salida de vacaciones. Los habitantes de Buenos Aires bromean asegurando que esta noche cuando den las 12.00 lo que más se va a escuchar será «¿buen comienzo del 2011?».