Un joven depresivo secuestra una clase infantil durante cuatro horas

Esperanza Suárez PARÍS/LA VOZ.

INTERNACIONAL

Armado con dos espadas y de tendencias suicidas, fue reducido con una pistola eléctrica

14 dic 2010 . Actualizado a las 02:23 h.

Un joven de 17 años depresivo secuestró ayer durante más de cuatro horas a los alumnos de una clase de primero de infantil en una escuela de Besançon, en el centro de Francia. Armado con dos espadas, exigió que le entregaran una pistola con la que suicidarse. La policía logró neutralizarlo sin que hubiese heridos.

El secuestrador se introdujo en el centro a las 8.50 horas. No llamó la atención, lo tomaron por el hermano mayor que acompañaba a un alumno. Las dos espadas, con filos de treinta centímetros, estaban escondidas en su mochila.

En la clase de Nathalie Roffet había veinte niños de tres y cuatro años, y dos asistentes. Una de ellas pudo salir discretamente en cuanto el joven sacó las armas y ordenó que cerraran las cortinas. Previno a la dirección, que pudo así evacuar el centro escolar.

Los niños no se enteraron

«Hice que los niños se sentaran. Hicieron dibujos y puzles, cantamos canciones como de costumbre? de hecho, yo daba la clase mientras él hablaba por teléfono», afirma esa maestra, de 38 años, que se ha ganado el aplauso general por la calma y profesionalidad con la que afrontó una situación de alto riesgo. «Los niños no se dieron cuenta realmente de nada» y, según Nathalie, nunca se sintieron en peligro porque «la violencia no se dirigía contra los críos, sino contra él mismo».

Estaba «cansado, agotado y lloró al teléfono». En un primer momento dejó salir a cinco niños con la asistente que quedaba en el aula. Tras negociar con la policía dejó que se fueran diez más.

La profesora eligió a «los cinco más tranquilos de la clase» para que se quedaran con ella. A mediodía le dijo al secuestrador que tenían que comer y él aceptó. El menú escolar lo traía el Grupo de Intervención, cuerpo de élite de la Policía Nacional. Llamaron a los pequeños de uno en uno por sus nombres y cuando solo quedaba la maestra, redujeron al adolescente con un disparo de pistola eléctrica. Del secuestrador solo se ha dado a conocer una inicial, K. Carece de antecedentes penales, pero sí los tiene psiquiátricos. Vive solo con su madre en un barrio difícil de Besançon y hasta el año pasado estudió en el instituto que se encuentra junto a la escuela infantil Charles-Fourier, a la que ayer accedió.

El alcalde de la ciudad lo conoce, le describe como «depresivo y frágil» y cree que «se le fue la olla». Uno de los policías que participó en la liberación está convencido de que era «más depresivo que peligroso, porque pedía una pistola pasa suicidarse». Los padres vivieron cuatro horas y media de angustia infinita. Los niños salieron tranquilos, pero empezaron a llorar al ver las lágrimas de sus progenitores. «Había un señor malo y tuvimos que salir sin los abrigos», le contó la pequeña Alicia a su madre. «No creo que sea capaz de hacerlo volver a esta escuela», afirmaba el padre de otro.

Todos reciben asistencia psicológica y aunque la historia ha tenido un final feliz, algunos sostienen que sus hijos están un poco traumatizados.