Del encanto de la revolución a la contrarrevolución

Vicente Poveda LA HABANA/DPA.

INTERNACIONAL

22 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Guillermo Fariñas se convirtió en una de las figuras de la disidencia cubana más conocidas en el exterior gracias a sus reiteradas huelgas de hambre, de amplia repercusión mediática. En la última, de 134 días, el disidente de 48 años exigía al Gobierno de Raúl Castro la excarcelación de 26 opositores enfermos, tras la muerte después de 83 días de ayuno del preso Orlando Zapata Tamayo. La finalizó después de que el Gobierno acordara con la Iglesia católica dejar libres a 52 opositores. Guillermo el Coco Fariñas nació el 3 de enero de 1962 en Santa Clara, en una familia simpatizante de la revolución. Su padre combatió junto a Ernesto Che Guevara en África, y él mismo perteneció a la Unión de Jóvenes Comunistas, pero entregó el carné en 1989, en protesta por el fusilamiento del general Arnaldo Ochoa, acusado de narcotráfico. Combatió en la guerra de Angola, donde sufrió diversas heridas y fue condecorado. Estudió psicología y trabajó en varios hospitales, el último de ellos un pediátrico de La Habana, donde se enfrentó a la directora y fue detenido y encarcelado durante nueve meses. En el 2002 fue condenado a seis años de cárcel por desorden público y atentado, pero quedó libre a finales del 2003 por motivos de salud. Después, se unió a la red de los llamados periodistas independientes, que escriben artículos críticos con el Gobierno de la isla, y dirige la agencia Cubanacan Press, una página en Internet en la que colaboran varios disidentes. En total llevó a cabo 23 huelgas de hambre. En el 2006 pasó más de seis meses sin ingerir alimentos para exigir acceso libre a Internet para todos los cubanos, algo que sigue sin cumplirse. Al igual que entonces, Fariñas fue mantenido con vida por los médicos en un hospital. Sin embargo, las reiteradas huelgas afectaron a su salud. El diario oficial Granma publicó una inusual doble página sobre él, advirtiendo de su peligro de muerte.