Cuando todo parecía indicar que la elección presidencial alemana podía culminar en un desastre para Angela Merkel, a causa de una revuelta dentro de la coalición de Gobierno, la canciller recurrió al fútbol para inyectar optimismo en sus filas. Después de intentar esconder su desazón con una sonrisa forzada, Merkel comparó el resultado de su candidato, Christian Wulff, con la derrota que sufrió Alemania ante Serbia. «Ahora toca hacer lo de Inglaterra», dijo al recordar el triunfo ante la selección inglesa.
Wulff se convirtió finalmente en el décimo presidente de Alemania, pero su madrina política sufrió una humillación que solo puede augurar nuevos problemas para la jefa de Gobierno y la coalición. «A pesar de ganar con mayoría absoluta, la elección de Wulff solo ha oscurecido las perspectivas ya tenues de la coalición», señaló el Frankfurter Allgemeine . «Merkel y Westerwelle están luchando por su supervivencia», añadió Handelblatt. ¿Angela Merkel y la coalición al borde de abismo? Todos los editoriales de la prensa germana destacan que la lucha para conseguir la elección de su candidato la debilitó a los ojos de la opinión pública y de su propio partido, además de poner en duda su autoridad.
Pero Merkel, en lugar de anunciar cambios o realizar una autocrítica, prefirió refugiarse en el fútbol con la esperanza de ganar tiempo. En compañía del nuevo presidente volará a Ciudad del Cabo para apoyar al equipo alemán. Un triunfo de la selección y una foto de Angela Merkel con el equipo tendría el efecto mágico de hacer olvidar el desastre.