El manual del buen funcionario chavista

P.?G.?O. CARACAS/LA VOZ.

INTERNACIONAL

13 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Es inevitable la analogía con otro libro rojo , este, el de Mao Tse Tung. Hugo Chávez ha obligado a su partido, el Socialista Unido de Venezuela, a crear sus estatutos, en el llamado Libro rojo del PSUV , y quién es el líder queda claro. No es otro que el mismo Chávez, que se menciona al menos una vez en cada una de sus 80 páginas en edición rústica.

El primer deber de todo militante es «defender la patria, la revolución y su líder, y al PSUV», un partido que, a su vez, se define con 25 principios generales, de los cuales los más destacados van desde anticapitalista y antiimperialista; socialista y marxista hasta original y creativo, «basado en el principio del centralismo democrático y la participación colectiva» y «practicante de la democracia interna».

El documento también hace hincapié (tanto como en el liderazgo del presidente desde 1998) en la lucha contra la corrupción administrativa, un flagelo que mantiene sus tradicionales niveles endémicos, pese a que Chávez llegó al poder cabalgando sobre la bandera de la honestidad y aún es percibido como tal por sus fieles.

Según el presidente, «todo revolucionario tiene que estudiar el libro rojo del PSUV y cargarlo [llevarlo] constantemente consigo», otra alusión más que obvia al omnipresente libro rojo de Mao.

Chávez, que se ha declarado maoísta en varias ocasiones, recoge en las bases programáticas las ideas que ha ido martillando en la opinión pública a lo largo de una década, con una fuerte dosis de marxismo que se manifiesta, entre otras, en tesis como la del internacionalismo de la revolución bolivariana, y su carácter «antiimperialista», así como en la mezcla racial de «indios y negros» que formó a Venezuela, marginando su fuerte componente blanco español.

Partido del Estado

Para un conocido politólogo venezolano, que pidió no ser identificado, el libro recoge los postulados de la fallida reforma constitucional del 2007, única elección que el líder bolivariano ha perdido en una década; pero además, «establece definitivamente al PSUV como el Partido del Estado».

De hecho, el volumen fija que todos los empleados públicos deben «recibir formación y autoformación socialista»; establece la «ruptura de la cultura empresarial capitalista» y el «cambio del intercambio desigual del libre comercio». Estos principios chocan con la Constitución, pero mientras Chávez controle todos los poderes en Venezuela, no podrán ser combatidos en tribunales.