La OTAN frena la gran ofensiva contra los talibanes en Kandahar hasta ganarse a la población
INTERNACIONAL
La OTAN ha decidido frenar la gran ofensiva contra el feudo talibán de Kandahar que tenía previsto lanzar en breve ante la fuerte resistencia de la población local al despliegue bélico occidental en esa turbulenta región del sur de Afganistán, considerado retaguardia y campo de entrenamiento de la insurgencia. «Se trata de hacer las cosas bien. No por más rápido que lo hagamos saldrá mejor», aseguró ayer Stanley McCrystal, comandante de la ISAF, que opera en el marco de la Alianza Atlántica.
La OTAN ha optado por crear espacios de confianza entre la población local y no cometer el posible error táctico de lanzar sus ofensivas y aumentar al mismo tiempo el nivel de beligerancia y hostilidad hacia sus tropas por parte de las poblaciones locales. El temor a que, además del enemigo talibán, estos pudieran contar con una retaguardia de simpatizantes civiles que los apoyara, ha obligado a la Alianza a dar un paso atrás estratégico, hasta ahora inédito en la guerra contra los radicales y sus acólitos de Al Qaida.
La OTAN acusó ayer a los talibanes del atentado suicida que mató a 40 invitados a una boda en Kandahar, pero los insurgentes negaron estar involucrados. El novio era hijo de un destacado funcionario del Gobierno regional y entre los invitados había miembros de una milicia que lucha contra los talibanes.
El primer ministro británico, David Cameron, realizó ayer una visita sorpresa a Afganistán, donde anunció su intención de reforzar la presencia británica con más medios, pero sin aumentar el número de soldados.