La primera tormenta tropical del Pacífico provocó inundaciones y desprendimientos en Guatemala, El Salvador y Honduras.
01 jun 2010 . Actualizado a las 22:43 h.El comienzo de la actual temporada ciclónica no podía haber sido peor. Agatha, la primera tormenta tropical del Pacífico, hizo estragos propios de un devastador huracán. Comenzó el fin de semana azotando severamente a Guatemala, donde mató a 153 personas, antes de proseguir con su estela de aguaceros, inundaciones y desprendimientos de tierra hacia El Salvador, 14 muertos, y Honduras, 9 fallecidos.
A las cerca de doscientas víctimas mortales en la región, se suman otros tantos desaparecidos, cifra que pudiera aumentar puesto que hay muchas comunidades que todavía permanecen incomunicadas, y unos doscientos mil damnificados.
A eso se sumarían los cuantiosos daños materiales que las autoridades trataban de cuantificar. Los empresarios de Guatemala adelantaban que se ha perdido el 60 % de la cosecha de café, principal rubro de exportación que abastece a los países vecinos.
Los daños en la agricultura han sido enormes. Se han perdido plantaciones de plátanos, caña de azúcar y criaderos de langostinos.
En este país, el daño es doble porque la erupción del volcán Pacaya, próximo a la capital, obligó a decretar la alerta ante las viviendas dañadas y los ciudadanos afectados.
La tormenta complica más la situación. Ante la falta de maquinaria pesada, los cuerpos de rescate se afanaban por remover el lodo mezclado con piedras y maderas con las manos, picos y palas, buscando víctimas. Supervivientes guatemaltecos aseguraban que el mal olor comenzaba a aflorar desde la tierra.
Varias carreteras está cortadas, puentes han colapsado, las rocas invaden vías de comunicación. Centenares de vehículos, incluidos camiones con mercancías, están varados.
Las autoridades han pedido ayuda humanitaria como alimentos enlatados, agua y ropas para atender a familias que lo han perdido todo. Diversos países -entre ellos Europa- han empezado a ofrecer su colaboración.
El aeropuerto internacional de Guatemala continuaba cerrado desde la explosión volcánica que, tras cuatro días de aparente calma, volvía a escupir cenizas.
Ághata, degradada a depresión tropical, enfilaba hacia el estado mexicano de Quintana Roo. Sin embargo, Guatemala mantenía el estado de calamidad, las clases están suspendidas así como la mayoría de las actividades públicas. Al igual que en El Salvador y Honduras, las autoridades se mantienen en alerta ante el temor de derrumbes o inundaciones propiciadas porque la abundancia de aguas ha dejado muchas zonas vulnerables.
La temporada ciclónica se extiende desde junio a fines de noviembre. Los meteorólogos prevén que este año sea más activa que la pasada. En el Atlántico se formarían 15 tormentas tropicales. 8 se convertiría en huracán y 4 serían intensos.
Cada año se nombra a los huracanes siguiendo el orden alfabético y con dos listas, una para los que se forman en el Pacífico y otra para la zona Atlántica y caribeña, normalmente más propensa a estos fenómenos atmosféricos. Es la manera de evitar confusiones.