La dimisión de Laws pasa de «tragedia personal» a política en el Reino Unido
INTERNACIONAL
Un sector del Partido Conservador rechaza al sustituto del número dos del Tesoro del Gobierno de Cameron
31 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Fue un acto infantil y desesperado colocarse en el ojo del huracán como objeto de una investigación parlamentaria, sencillamente para seguir ocultando el secreto más inconfesable en su vida: su homosexualidad. El ministro de Justicia, Kenneth Clarke, calificó ayer como «una tragedia personal» el escándalo que obligó a dimitir al número dos del Tesoro, pieza fundamental en la conformación de la actual coalición, el liberaldemócrata David Laws.
Pero si su salida de un Gobierno de tan solo 18 días de vida ha sido una tragedia personal, también ha sido una tragedia política para el primer ministro británico David Cameron.
El escándalo se destapó el sábado, cuando se supo que Laws cobró como parlamentario, entre los años 2004 y 2009, unos 45.000 euros por su segundo domicilio, cuando en realidad la vivienda era propiedad de su compañero sentimental, James Lundie. Laws indicó que lo hizo porque para él, Lundie, propietario del piso en Kennington, donde residían los dos hombres, no era su pareja sentimental, relación que ocultó desde el 2001 hasta el momento en el que se desveló el escándalo. Laws ha intentado mantener en secreto su relación con Lundie para no dañar «a amigos y familiares».
Para Cameron, la dimisión del número dos del Tesoro, en quien recaería la tremenda responsabilidad de llevar a cabo los recortes presupuestarios en un intento por reducir el galopante déficit público, ha sido un mazazo. Los más cercanos al premier tory indicaban ayer que tras destaparse el escándalo, Cameron pensó que Laws se mantendría firme en su puesto; sin embargo cuando el subsecretario de Estado le entregó la carta de dimisión, el premier comprendió que el daño al prestigio de su Gobierno iba ser grave.
Cameron ha pedido a los dos partidos que conforman la coalición que se mantengan fieles al Gobierno en un intento por ofrecer al país y a los mercados una imagen de seguridad, fiabilidad y, sobre todo, de permanencia. Clarke indicaba ayer que no creía que los mercados financieros reaccionen mal hoy en la Bolsa de Londres tras la noticia. El hombre que sustituirá a Laws como número dos del Chancellor George Osborne será Danny Alexander, otro liberaldemócrata con un ascenso fulgurante tras formar parte de las negociaciones con los tories para la formación del nuevo Gobierno.
Su nombramiento, sin embargo, parece haber enojado a cierto sector del Partido Conservador, ya que Alexander, un ex jefe de prensa, no cuenta con experiencia financiera ni contactos en la City.
Mientras, los compañeros de Gobierno y de partido de Laws salen en su defensa. El parlamentario liberaldemócrata Simon Hughes, que en el 2006 se vio obligado a confesar públicamente que era homosexual, pedía a los británicos que fueran comprensivos con Laws y que entendieran que hizo lo que hizo «por salvaguardar su vida privada».