Sembrador de balas y benefactor de pobres

M. Lodeiro REDACCIÓN/LA VOZ.

INTERNACIONAL

Como todos los capos, Christopher Dudus Coke, de 41 años, es un personaje que se ha preocupado por cosechar amistades a cambio de favores y «beneficencia».

Dirige un auténtico sindicato del crimen, no solo en Jamaica sino en todo el Caribe, Estados Unidos y el Reino Unido, y para muchos es el auténtico padrino. Paga para que los niños pobres de Kingston puedan ir al colegio, facilita alimentos y, paradójicamente, hace la paz entre pandillas criminales, pues es respetado por unas y otras. No en vano, lidera la de Shower Posse (Banda de la Ducha), que asesinó a cientos de personas durante las guerras de la cocaína en los años ochenta. Por lo que hay que tener presente con qué dinero muestra su generosidad y que ha conseguido esa autoridad sembrando balas.

Al parecer, la riqueza de Dudus procede del tráfico de drogas, y muchas de las armas ilegales que hay en Jamaica han llegado hasta allí a través de su red criminal. A Coke se le acusa de tener estrechos vínculos con el gubernamental Partido Laborista, en concreto con el primer ministro, Bruce Golding. Ambos son de Tivoli Gardens y a nadie se le escapa que este triunfó gracias al apoyo de su vecino. Esto explicaría por qué el Gobierno ha evitado durante meses la petición de extradición de EE.?UU. Ahora, quienes intentan evitarlo son sus seguidores, los que gritan «Primero Dios, después Dudus».