Isabel II inaugura el primer Gobierno de coalición en sus 58 años de reinado

Imanol Allende LONDRES/LA VOZ.

INTERNACIONAL

La reforma política y el recorte del déficit público son el centro del programa del nuevo Ejecutivo británico

26 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La reforma del sistema político y parlamentario y las medidas que conduzcan a recortar el déficit público componían el epicentro del programa del nuevo Ejecutivo británico leído ayer por Isabel II, primer programa de un Gobierno de colación que presenta en sus 58 años de reinado. La reina recordó a sus súbditos que los planes de reforma de los servicios públicos tienen como objetivo animar la responsabilidad social e individual, lo que David Cameron definió en campaña electoral como «la construcción de una gran sociedad».

Con la tradicional pompa que acompaña al acto de inauguración de la nueva legislatura, la reina leyó las cinco páginas con los 23 proyectos de ley -los acordados por Cameron y el liberal Nick Clegg-, dejando desde un principio claro cuál sería el principal objetivo del nuevo Gobierno: «Reducir el déficit público [unos 170.000 millones de euros] y restaurar el crecimiento de la economía».

Pero a pesar de la austeridad espartana que se avecina, el Gobierno continuará con sus planes de reforma de los servicios públicos. Por ejemplo, el ministro de Educación, Michael Gove, transformará el sistema educativo en Inglaterra y Gales con un proyecto de ley académico que debilitará el papel de las autoridades locales en la toma de decisiones educativas. Y el titular de Pensiones, Ian Duncan Smith, presentará un proyecto de ley de reforma del sistema de bienestar para simplificar «la actual complejidad» de los métodos de subvenciones, suprimiendo la burocracia en su procesamiento.

Además, la reina presentó el tan esperado proyecto de ley de reforma del sistema electoral, la reducción de los Comunes en un 10%, y la elección «total o mayormente» de la Cámara de los Lores.

También se incluye el proyecto de ley conocido como de libertad, restringiendo el uso de las bases de datos de ADN, el uso de cámaras de vigilancia, cancelando los planes de un carné de identidad, y asegurando que la legislación antiterrorista logre un balance aceptable entre proteger al público y no erosionar las libertades individuales.

Por último, están los planes de privatizar parcialmente el Correos británico, el Royal Mail, medida que fue calificada por los sindicatos como «profundamente impopular y muy dañina para el servicio postal».