Rusia desclasifica varios documentos secretos sobre la matanza de Katyn

Efe / DPA

INTERNACIONAL

Las actas revelan que todos los sucesores de Stalin en el Kremlin tuvieron conocimiento de la masacre

29 abr 2010 . Actualizado a las 10:06 h.

La Agencia Federal de Archivos de Rusia (Rosarjiv) publicó ayer por primera vez copias electrónicas de documentos secretos sobre la matanza de Katyn, donde en entre 1940 y 1941 fueron asesinados más de 20.000 polacos por orden del dictador soviético Stalin. Las copias han sido colgadas en el sitio de Internet de la Agencia de Archivos por decisión del presidente ruso, Dmitri Medvédev, quien ayer señaló que Rusia «debía al mundo» una aclaración sobre la matanza.

En la página http://rusarchives.ru/publication/katyn/spisok.shtml se pueden ver un total de siete documentos de la llamada «carpeta especial N.º 1», como se denominaba el archivo de la máxima jefatura soviética. El primer documento es una nota del comisario del pueblo (ministro) del Interior Lavrenti Beria dirigida a Stalin en la que propone «examinar de manera especial, aplicando la pena máxima, el fusilamiento» a más de 25.000 prisioneros de guerra polacos, en su mayoría oficiales del Ejército.

El texto, fechado el 5 de marzo de 1940 y que cuenta con el visto bueno en lápiz azul de Stalin y otros miembros de la cúpula soviética, añade que estos casos deben ser vistos «sin citar a comparecer a los detenidos y sin presentarles acusaciones».

Las firmas en las actas revelan que todos los sucesores de Stalin en el Kremlin tenían conocimiento de las matanzas, explicó el director de Rosarjiv, Andréi Artízov, quien añadió que en los documentos desclasificados también se encuentran «evidencias» de la falsificación intencionada de la «culpabilidad alemana». En su opinión, «en el lugar donde la mayor parte de los polacos fueron asesinados a tiros, no estuvieron nunca los soldados alemanes».

La matanza de Katyn fue negada durante medio siglo por la URSS, que acusó de ella a las tropas nazis, que en su avance hacia el Este descubrieron en 1943 las fosas comunes con los restos de los militares polacos asesinados. Solo en 1989 el último dirigente soviético, Mijaíl Gorbachov, reconoció la responsabilidad de la URSS por aquella matanza, y en 1992 el primer presidente ruso, Boris Yeltsin, entregó al entonces jefe de Estado polaco, Lech Walesa, documentos que probaban la matanza de los casi 22.000 militares y civiles polacos.

La difusión de los documentos coincide con el anuncio de que los responsables polacos de la investigación del accidente del avión presidencial que causó la muerte del jefe del Estado, Lech Kaczynski, y de otras 95 personas en la localidad rusa de Smolensk, descartaron categóricamente las «teorías conspiratorias» y la hipótesis de que un atentado pudo ser la causa de la tragedia.

Fuentes cercanas a la investigación aseguraron que «ciertas teorías que apuntan a los servicios secretos rusos como responsables de un atentado contra el avión polaco son absurdas y, desde el punto de vista político, un disparate». «Los dirigentes rusos no son tontos y sabían perfectamente que, políticamente, el presidente Lech Kaczynski estaba en horas bajas e iba a perder las elecciones presidenciales en otoño», destacaron las citadas fuentes.