Todos los partidos de la oposición a Chávez se unen de cara a unos cruciales comicios parlamentarios
INTERNACIONAL
Mediante votaciones primarias, la oposición venezolana acordó 22 candidaturas para las próximas elecciones del Parlamento en el país, en septiembre, y allanó el camino para la unidad entre quince partidos políticos contrarios al presidente Hugo Chávez.
Los restantes 143 aspirantes opositores a la unicameral Asamblea Nacional fueron acordados entre los partidos de la disidencia, en un complejo proceso de ingeniería política que ha dejado algunas víctimas. Entre ellas las más notables son el ex alcalde del municipio caraqueño de Chacao, Leopoldo López, y el ex gobernador del estado de Miranda, Enrique Mendoza.
El primero vio perder a todos sus candidatos en liza luego de exigir elecciones en varios de los sitios en los que se realizaron, y el segundo -una figura sumamente popular en su estado-, quedó fuera del acuerdo pese a todos los intentos que se hicieron por buscarle una opción de escaño. Varios dirigentes locales, sin apoyo de los partidos, fueron también apartados.
Sin embargo, Ramón Medina, secretario técnico de la Mesa de la Unidad Democrática, que agrupa a los partidos disidentes a Chávez, señaló que «aún hay la posibilidad de un acuerdo con Mendoza». Hasta ahora, todas las partes han aceptado el compromiso de la unidad, y quienes queden fuera «serán castigados por los votantes», según afirmó Medina.
La participación en las primarias opositoras fue del 23,5% del electorado, con lo que superó las expectativas de los partidos. El próximo fin de semana, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), de Hugo Chávez, realizará su proceso electoral interno.
El ganador se lo lleva todo
La unidad opositora es importante debido a la reciente reforma de la Ley de Procesos Electorales, que elimina la representación proporcional de las minorías, establecida en la Constitución.
El objetivo confeso, según diputados del chavismo, que controla el 90% de la Asamblea Nacional, es favorecer a los candidatos de la revolución. También se modificaron los circuitos electorales, agrupándolos según las posibilidades de ganar que tienen los aspirantes oficialistas.
Así, según escenarios electorales, cualquier movimiento que logre un 52% de los votos puede lograr hasta un 70% de los escaños, o los dos tercios necesarios para que Chávez siga gobernando por decreto. Pero desde la aprobación de la ley, el año pasado, el chavismo ha venido declinando en las encuestas, y hoy los escenarios dan a la oposición la posibilidad de obtener hasta 120 diputados, lo que, según Chávez, representaría «el fin de la revolución bolivariana».
Portavoces del PSUV han dicho que el proceso electoral de la oposición es «antidemocrático», al favorecer el consenso sobre las elecciones. Pero el proceso del partido oficialista es poco transparente, han respondido los opositores. Los candidatos serán «preelegidos» por los militantes, pero luego Chávez decidirá quién es (y quién no) candidato. El chavismo enfrenta también la inminente escisión del partido Patria Para Todos, con lo cual compromete sus opciones al abrir un tercer polo que lo puede debilitar: el de la izquierda moderada.