El ministro de Finanzas intentará resolver la disputa lingüística
25 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El rey de Bélgica Alberto II encargó ayer al liberal francófono y actual ministro de Finanzas, Didier Reynder, que constate si es posible reanudar «lo antes posible» las conversaciones entre los enfrentados partidos del Gobierno de coalición del primer ministro, Yves Leterme, tras la renuncia de este por el conflicto lingüístico entre flamencos y francófonos, informó ayer la casa real en Bruselas.
Leterme, cristianodemócrata flamenco (nerlandófono), presentó el pasado jueves su renuncia al rey. El líder de los liberales flamencos, Herman De Croo, había anunciado anteriormente que su partido (Open VLD) se escindiría de la coalición a raíz de la disputa idiomática.
De momento, el rey Alberto II no ha aceptado la dimisión de Leterme y se ha dado varios días de reflexión para intentar evitar ese extremo, a dos meses de que Bélgica asuma el relevo de España en la presidencia semestral de la Unión Europea. El monarca desempeña un papel político decisivo en Bélgica, especialmente en momentos de crisis gubernamentales. Didier Reynders, líder del Movimiento Reformista, quiere averiguar este mismo fin de semana si puede sentar a los partidos en el Gobierno a la mesa de negociaciones.
El Ejecutivo está formado por cristianodemócratas flamencos y valones (francófonos) y por los liberales de ambas regiones del país. El quinto partido en la coalición son los socialistas valones.
Esta disputa lingüística se remonta al conflicto en torno a la circunscripción electoral y jurisdicción de Bruselas e inmediaciones que desde hace años enfrenta a francófonos y nerlandófonos. La capital belga, oficialmente bilingüe, está situada en el territorio de Flandes. Y el Open VLD exigió un arreglo inmediato sobre la escisión del distrito electoral y judicial BHV ((Bruselas-Halle-Vilvoorde).
Controversia
Una de las cuestiones más controvertidas es el derecho a voto de los belgas de habla francesa en las comunidades nerlandófonas en los alrededores de Bruselas.
La salida sorpresiva de Open VLD de la coalición gubernamental no afecta a la mayoría parlamentaria, aunque si generaría dificultades al quedar integrada por tres partidos francófonos y solo uno flamenco. Ese desequilibrio ocasionaría la inviabilidad del Gobierno en una nación fragmentada entre ambas comunidades lingüísticas. según los analistas.