Monterrey ya parece Mogadiscio

Javier Herrero

INTERNACIONAL

Cincuenta hombres armados irrumpieron en dos hoteles y secuestraron a siete personas, una de ellas norteamericana

22 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La situación de violencia desatada por los enfrentamientos entre carteles narcotraficantes rivales en los estados fronterizos de Nuevo León y Tamaulipas, al norte de México, sumó un episodio más en la madrugada de ayer que justifica las comparaciones con Somalia que se empiezan a leer en la prensa.

En Monterrey, principal núcleo industrial de México y capital del estado de Nuevo León, un grupo de al menos 50 hombres armados y encapuchados irrumpieron en dos de los principales hoteles de la ciudad y secuestraron a siete personas, una de ellas una mujer de nacionalidad estadounidense.

Según testigos del asalto, el ataque comenzó a las 3 de la madrugada, hora local, cuando un comando armado, con el fin de impedir el apoyo de fuerzas militares al sector, bloquearon con vehículos el acceso principal a la zona centro de Monterrey, en la que se ubican los hoteles Misión y Holiday Inn.

En unas 10 camionetas, los encapuchados, que portaban armas de grueso calibre, irrumpieron inicialmente en el hotel Misión, donde secuestraron a un huésped. Luego, en el hotel Holiday Inn, sometieron con violencia a guardias de seguridad y empleados para secuestrar a cuatro personas, entre las que se encontraba una mujer de origen estadounidense. En la misma acción, un guardia de seguridad y un recepcionista del hotel también fueron llevados junto a las 4 personas secuestradas.

Al lugar acudieron policías estatales y militares, aunque lo hicieron tarde debido a los bloqueos de las calles. Otro tanto le sucedió a miembros de la Cruz Roja, que atendieron en la entrada de ese hotel a un guardia herido. Se desconoce la identidad y el paradero de los retenidos.

Campaña de terror

En las últimas semanas, los estados de Nuevo León y Tamaulipas viven una campaña de terror impulsada por los carteles narcotraficantes con tácticas cada vez más sofisticadas. Los sicarios usan vehículos robados para hacer barricadas, y bloquear autopistas, centros de ciudades y puentes internacionales para llevar a cabo sus acciones y retrasar la llegada de agentes.

La ola de violencia aterroriza desde zonas rurales de Nuevo León hasta importantes ciudades como Reynosa, en el vecino estado de Tamaulipas.

Si recientemente fue atacado con granadas el consulado estadounidense en Nuevo Laredo, también este mes se han producido ataques a prisiones estatales de Reynosa y Matamoros, en el estado de Tamaulipas, con la consiguiente fuga de presos.

Los enfrentamientos y represalias entre los Zetas y el cartel del Golfo en su disputa por el territorio no cesan. Según The Washington Post , la ola de asesinatos, extorsiones y secuestros en Nuevo León y Tamaulipas es muy preocupante dado su carácter de socios vitales en comercio, energía y manufactura para la economía del estado de Tejas. «Lo que me preocupa es que esto se está pareciendo más y más a un escenario de guerra urbana», afirmó el experto en seguridad, Alberto Islas, al diario estadounidense, que comparó la situación con la que se puede vivir en Mogadiscio, capital de Somalia.

Apoyo de Estados Unidos

Ante el deterioro de la situación, Estados Unidos continúa con su apoyo al Gobierno de México en su combate contra el narcotráfico mediante la coordinación de sus efectivos policiales. Su embajador en México, Carlos Pascual, anunció el martes ante empresarios reunidos en Monterrey, que la Administración norteamericana extenderá a los policías estatales y municipales mexicanos la capacitación que está proporcionando a las fuerzas de seguridad que combaten a los carteles del narcotráfico. Pascual alertó de que la violencia del crimen organizado es ahora la principal amenaza para la creación de nuevas empresas.

De hecho, ayer se conoció un informe del comité de Seguridad de la Asociación de Bancos de México (ABM), que señala que en el 2009 se registraron 810 asaltos bancarios en las modalidades de comando armado, asalto en ventanilla y uso de nota intimidatoria, lo que supera en un 34,3% a los 610 asaltos registrados en el año anterior