Matemático de profesión e hijo de lituanos, Mockus protagoniza una escalada en las encuestas muy similar a la que experimenta Nick Clegg en el Reino Unido
20 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Es el Nick Clegg de la campaña electoral colombiana. En menos de un mes, Aurelijus Rutenis Antanas Mockus Sivickas se ha convertido en el fenómeno político en el país de Gabriel García Márquez. Montado en la cresta de la llamada ola verde (en referencia a su Partido Verde), el ex alcalde de Bogotá sobrepasa las mejores expectativas que le atribuían los sondeos cuando se inició la carrera hacia la presidencia y pasó del 9% al 20% en intención de voto, colocándose como el segundo candidato más preferido por los ciudadanos, tan solo diez puntos por detrás del líder de la U, Juan Manuel Santos, el sucesor de Álvaro Uribe.
-Las encuestas lo sitúan muy próximo al candidato Santos y hasta hay quienes pronostican que usted ganaría en la primera vuelta.
-Estoy asombrado. Despierto y no lo creo, pero salgo a la calle y la gente lo confirma.
-Por su estilo de solucionar conflictos, sus detractores insinúan que usted no podrá con las FARC.
-Las FARC tienen que aprender a hablar un lenguaje distinto al del secuestro. Mientras hablen con el lenguaje del secuestro, mientras pretendan tomar el poder por medio de las armas, mientras pretendan zonas de despeje están presas de su pasado. La seguridad democrática es presencia de la fuerza pública en todo el territorio colombiano y eso es muy importante. Es el monopolio de la fuerza pública por parte del Estado. Ese es el primer peldaño. Pero el segundo peldaño es situar jueces en el territorio.
-Entonces, ¿en su Gobierno no habría intercambio humanitario?
-Si no cambian, no hay diálogo. Las FARC quieren intercambio porque quieren sentirse Estado pleno, con ejército propio y esa oportunidad no la vamos a dar. Si hiciéramos un acuerdo humanitario, seis meses después volveríamos a tener a 20 o 40 policías y soldados secuestrados.
-El presidente venezolano, Hugo Chávez, es protagonista en Colombia por sus constantes ataques verbales y bloqueos económicos. ¿Cómo manejar esta crisis constante?
-Primero hay que reconocer la interdependencia, que no es solo económica, sino que existe en las relaciones familiares que se dan en la frontera. Tenemos que asumir la interdependencia, profundizarla. Lo segundo es profundizar en los canales diplomáticos. Me opongo a la diplomacia del micrófono. Quiero canales escritos y diplomacia clásica.
-Pero el presidente Chávez no respeta los canales e incluso recurre a los insultos.
-Yo recuerdo a uno de mis colaboradores que, cuando lo insultaban, sonreía con una sonrisa cómo de ¿usted me va a insultar a mí? Ni siquiera digo de mí mismo una buena persona, sino de esta persona buena. A veces soy un poco impredecible, pero trato de ser muy correcto. A veces entiendo la emoción del otro. Sin las emociones la vida sería gris. Pero si uno gobierna un país es mejor tener las emociones bajo control y evitarle problemas al país. Haz al otro lo que quisieras que hagan contigo. Respétalo y exprésale tu deseo de que quieres ser respetado.
-¿Qué tipo de relaciones tendría con los otros países de Latinoamérica?
-La unidad. Es posible que el Pacto Andino gane consenso y se recompongan las relaciones internacionales con los vecinos. Europa es un ejemplo. Europa reconoció que se volvía irrelevante en el mundo si no se unía. En Latinoamérica yo creo que nos hemos quedado atrás décadas.