Teherán inaugura hoy una conferencia internacional sobre desarme nuclear para recabar apoyos a su lectura del Tratado de No Proliferación (TNP), que va a revisarse en mayo. Según las autoridades iraníes, delegados de al menos 60 países, así como representantes de diversas entidades internacionales y oenegés, participarán en los debates que los observadores interpretan como una respuesta a la cumbre de Washington del pasado martes.
La conferencia se desarrolla bajo la amenaza de nuevas sanciones internacionales contra el régimen de los ayatolás, por la falta de transparencia en su programa nuclear. «No va a asistir ningún embajador de la Unión Europea. Es un acto meramente propagandístico y no queremos contribuir a fomentarlo», explica un diplomático comunitario desde el anonimato.
El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, convocó esta semana a los jefes de misión acreditados en Teherán a la inauguración. En su afán por dar la mayor difusión al encuentro, las autoridades han vuelto a conceder visados a medios occidentales, algo que no hacían desde las polémicas elecciones del pasado junio.
Irán pretende con esta conferencia ofrecer su particular visión sobre lo que debería ser el TNP. El ministro de Exteriores, Manuchehr Mottaki, denunció ayer, durante el sermón político de la plegaria del viernes, que las grandes potencias nucleares no han cumplido con la exigencia del tratado de reducir sus arsenales. También insistió en que el texto garantiza el derecho al uso pacífico de la energía atómica.
Tal viene siendo el caballo de batalla entre el Gobierno de Teherán y una gran parte de la comunidad internacional, que ve ambiciones bélicas tras su plan de enriquecimiento de uranio.