Treinta años más tarde, El Salvador pide perdón por el asesinato del arzobispo Romero

Juan José Dalton

INTERNACIONAL

25 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El presidente Mauricio Funes, en nombre del Estado salvadoreño, pidió ayer perdón público por el magnicidio ejecutado por escuadrones de la muerte en contra del entonces arzobispo de San Salvador, Óscar Arnulfo Romero, ocurrido exactamente hace 30 años. El acto en el que tuvo lugar la ceremonia contó con la presencia de la alta jerarquía católica, así como de los familiares de Romero.

Funes atribuyó el asesinato a «grupos armados ilegales que ejercieron el terror de manera generalizada entre la población civil durante aquellos años aciagos» y que «actuaron bajo la cobertura, colaboración, aquiescencia o participación de agentes estatales». El jefe de los Escuadrones de la Muerte fue el mayor de inteligencia Roberto DAubuisson, ya fallecido, y quien fue fundador del partido derechista ARENA, que gobernó El Salvador entre 1989 y el 2009, cuando fue derrotado por el actual presidente.

En el acto, Funes reiteró la política anunciada el pasado enero, cuando pidió un perdón general por todos los abusos cometidos por militares, policías y grupos ilegales armados, que ejecutaron graves violaciones a los derechos humanos, pero al mismo tiempo anunció medidas para resarcir los daños a las víctimas.