Bronca monumental en el Senado indio al discutirse una ley sobre la presencia de mujeres en las Cámaras

Agus Morales

INTERNACIONAL

10 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

En una caótica sesión empañada por los ensordecedores gritos de un grupo de opositores, el Senado indio dio ayer luz verde a una ley que reserva a las mujeres un tercio de los asientos en las Cámaras indias. La norma, atascada desde hace 13 años y que nunca había salido adelante debido a las pasiones que levanta, fue aprobada por 186 senadores. Tan solo uno votó en contra, ya que muchos de los que se mostraron contrarios no se hallaban en el hemiciclo a la hora de votar.

La ley, que implica una enmienda inconstitucional, aún tiene que pasar por la Cámara baja para entrar en vigor, pero la votación de ayer no arroja dudas sobre su aprobación. Tanto el gobernante Partido del Congreso como el principal partido de la oposición, el conservador hinduista Bharatiya Janata Party (BJP), defendieron la norma.

La tumultuosa sesión dio una idea de por qué la ley ha estado 13 años en el limbo y del volátil carácter de algunos legisladores, que durante los últimos años protagonizaron bochornos como enseñar un fajo de billetes para denunciar que algunos votos habían sido comprados. Ayer, la práctica totalidad de la sala estaba a favor del texto pero ello no evitó que senadores de los partidos que defienden a las castas bajas y las minorías desfavorecidas organizaran una monumental bronca.

Entregados a su causa, sus señorías cantaron repetidamente eslóganes como «Retirad la ley» o «Cuotas para mujeres musulmanas». Las cámaras de televisión mostraron a la plana mayor del Gobierno, con el primer ministro, Manmohan Singh, a la cabeza, aguantando con estoicismo y estupor los cánticos.

Tras unos momentos críticos en los que la sesión corría el riesgo de posponerse de nuevo y un senador profería gritos histéricos durante varios minutos, la situación se recondujo cuando los agitados fueron expulsados por los guardas. Reclamaban una subcuota para mujeres de las castas y grupos minoritarios a los que representan, aunque su excitada conducta sembró dudas sobre si su cólera no se debería a argumentos menos sofisticados.