La disidencia cubana se revitaliza

Milagros L. de Guereño

INTERNACIONAL

La muerte de Zapata relanza a nivel internacional a la oposición, mientras la prensa castrista dice que el fallecido era un «preso común maquillado» de recluso político

28 feb 2010 . Actualizado a las 19:30 h.

Uno de los efectos de la criticada muerte de Orlando Zapata Tamayo tras una larga huelga de hambre ha sido relanzar a la disidencia interna de Cuba a las primeras páginas de la prensa internacional. En la prensa nacional, ayer fue que el diario Granma informó del hecho. El texto ¿Para quien la muerte es útil? detalla el prontuario delictivo de Zapata. Cuatro días después de la muerte del preso y cuando otros cinco opositores se han declarado en huelga de hambre, se refiere a Zapata como un «preso común» que fue «maquillado» de prisionero político.

Su autor, Enrique Ubieta, revela que fue condenado por robo, estafa, lesiones y tenencia de arma blanca -un machete- con el que partió «el cráneo al ciudadano Leonardo Simón», y desordenes públicos, entre otros. Salió bajo fianza el 9 de marzo del 2003 y volvió a delinquir el 20 de marzo, justo cuando 75 opositores fueron detenidos.

El periodista cubano critica a medios extranjeros y Gobiernos por «apresurarse a condenar la muerte en prisión». E insiste en que la oposición utilizó un hombre «prescindible» para tener a su héroe.

Y tiene razón, Zapata es el primer mártir de la oposición que «se ha levantado con un solo grito», afirmó en una entrevista con este diario Elizardo Sánchez Santa Cruz, director de la Comisión de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, quien condenó «una muerte horrenda y además evitable».

El hecho es un empujón para un fenómeno que no es nuevo, pero que estaba muy dividido por afanes de protagonismo o rivalidades personales. «Hace 25 años, los disidentes militantes en Cuba éramos menos de diez actuando abiertamente en las calles. Ahora somos miles y miles. Cifraría entre 4.000 y 5.000 la gente con la que se puede contar, pero estimamos que más de 20.000, que estuvieron dispuestos a firmar el Proyecto Varela para nada están aplaudiendo al Gobierno», dice en una entrevista con este diario.

En todo el país debe haber alrededor de 150 grupos que se forman en torno a partidos políticos, todos ilegales porque el único permitido es el gubernamental Partido Comunista de Cuba. El Gobierno cubano no reconoce a disidentes ni a presos de conciencia. Asegura que son «mercenarios a sueldo de Estados Unidos», cuyo fin es socavar la revolución. Los medios han mostrado fotos y vídeos de empleados de la Oficina de Intereses, que representa a Washington, entregando materiales o transportando a opositores. También se descubrió en el 2003 que en las filas opositoras hay infiltrados agentes del Estado. Generalmente son pequeños. Suelen cambiar mucho de nombres. Pero hay algunos que marcan la pauta.

Entre los más próximos al Gobierno de EE.?UU. figura el liderado por Marta Beatriz Roque, condenada con el grupo de los 75 y excarcelada por razones de salud, y Vladimiro Roca, veteranos también en estas lides. Impulsores de la Asamblea para promover la sociedad civil, han firmado documentos pidiendo cambios y mayores libertades con el movimiento Todos Unidos y Agenda para la Transición Cubana. Uno de los últimos nombres utilizados fue Red cubana de comunicadores comunitarios.

Apoyado por la Democracia Cristiana, está Osvaldo Payá Sardiñas y su Movimiento Cristiano de Liberación. Su iniciativa para la recogida de firmas para el Proyecto Varela le valió ser galardonado con el premio Sarajov del Parlamento Europeo.