El disidente Guillermo Fariñas, de 46 años, dijo ayer que empezó una huelga de hambre -no toma ni agua- en homenaje a la «inmolación» del opositor Orlando Zapata, y pidió a Raúl Castro que demuestre al mundo que no es «cruel ni inhumano». Fariñas dijo desde su casa en Santa Clara que comenzó el ayuno tras ser detenido y golpeado el miércoles por la policía, cuando iba al funeral de Zapata, y que fue liberado al día siguiente. «El motivo de mi huelga es que el Gobierno no incurra en otros asesinatos a presos políticos como ocurrió con Zapata», explicó el disidente, periodista y bibliotecario «independiente».
El opositor escribió una carta a Raúl Castro en la que adjunta un listado de presos políticos en «grave estado de salud» y cuyo desenlace pudiera ser «letal si no son liberados inmediatamente». La carta dice que «lo hecho por Zapata no constituye una rareza» entre los opositores y que «su muerte no ha sido en vano». «Soy pesimista con respecto a lo que pueda ocurrir conmigo», dice, y añade: «Creo que, como yo mismo reemplacé a Zapata, otras personas me reemplazarán a mí». Desde 1995, Fariñas, fundador de una ilegal agencia de noticias, ha iniciado 23 huelgas de hambre, la última en el 2006, cuando hizo un ayuno de siete meses para exigir acceso ilimitado a Internet para todos los cubanos.