Un ataque suicida contra un complejo insurgente en Pakistán deja 30 muertos

Igor G. Barbero

INTERNACIONAL

El suicida detonó una carga explosiva de ocho kilogramos en un complejo en el que se hallaba una mezquita.

18 feb 2010 . Actualizado a las 19:19 h.

Al menos treinta personas murieron hoy y más de un centenar resultaron heridas en un atentado suicida en la región tribal paquistaní de Khyber perpetrado contra la base de una facción insurgente alineada con los talibanes, cuya autoría es adjudicada por las autoridades a un grupo integrista rival.

El suicida detonó una carga explosiva de ocho kilogramos en un complejo en el que se hallaba una mezquita y un seminario de la organización extremista suní «Lashkar-e-Islam» en la localidad de Aka Khel, situada en el valle de Tira de la demarcación, según explicó a Efe una fuente policial.

De acuerdo con esta versión, treinta personas perdieron la vida en el ataque y 108 sufrieron heridas de diversa consideración.

La mayoría de las personas presentes en el recinto eran insurgentes, aunque también había algunos civiles que estaban realizando sus oraciones en el momento en que ocurrió la explosión, según dijo a Efe un periodista paquistaní de las áreas tribales.

Esta última fuente agregó que entre las víctimas mortales hay un destacado cabecilla de Lashkar-e-Islam.

El cuerpo paramilitar paquistaní de la guardia de fronteras reactivó semanas atrás una operación contra la insurgencia en este distrito, que está considerado uno de los más estratégicos del conflictivo cinturón tribal.

Por Khyber discurre el principal paso terrestre hacia Afganistán, utilizado diariamente por los camiones que transportan suministros a las fuerzas de la OTAN desplegadas en el país vecino.

Según analistas y fuentes de inteligencia, diversas facciones talibanes y otros grupos extremistas progubernamentales se disputan áreas, rutas y vías de comunicación en Khyber, algo esencial para controlar negocios como el contrabando o el narcotráfico.

La jornada estuvo marcada por la confusión después de que algunos canales de televisión paquistaníes dieran cuenta de una segunda explosión en un mercado de ganado en la región tribal vecina de Orakzai -condenada incluso por el primer ministro, Yusuf Razá Guilani-, aunque finalmente trascendió que se trataba del mismo atentado.

La poca presencia del Gobierno en las áreas tribales paquistaníes, que nunca han estado bajo completo dominio del Estado, hace a menudo difícil a las autoridades hacer recuento de víctimas y obtener información sobre atentados.

Tampoco trascienden muchos datos sobre los frecuentes ataques con misiles de los aviones no tripulados de Estados Unidos en las áreas tribales, ya que el Gobierno no los reconoce en público.

Al menos cuatro personas fallecieron hoy por el impacto de dos misiles de Estados Unidos en la zona de Dandi Darpakhel, situada en la demarcación de Waziristán del Norte, según una fuente oficial citada por el canal privado «Dawn TV», que no especificó si eran integristas o civiles.

La región está considerada uno de los bastiones de la insurgencia talibán en Pakistán y refugio de miembros de la red Al Qaeda.

En Waziristán del Norte también tiene bases una de las facciones más radicales de los talibanes afganos, la conocida como «red Haqqani», contra cuyos integrantes están dirigidos muchos de los misiles de Estados Unidos.

Washington ha pedido a Islamabad que el Ejército paquistaní extienda a esta región una gran ofensiva antitalibán iniciada meses atrás en la demarcación vecina de Waziristán del Sur, pero la comandancia se ha mostrado renuente.

En los últimos días, una serie de autoridades civiles y militares estadounidenses han visitado la capital paquistaní con el objetivo de aliviar las tensiones entre ambos países.

El último en llegar ha sido el enviado especial de Washington a la región, Richard Holbrooke, quien tras varias reuniones hoy con los líderes paquistaníes aseguró que la cooperación entre Pakistán y Estados Unidos es buena, según el canal privado «Express TV».

Para sostener su afirmación, el diplomático se refirió a la operación conjunta de los servicios de inteligencia paquistaníes y estadounidenses que posibilitó el arresto reciente del «número dos» del movimiento talibán afgano, el mulá Abdul Gani Barádar, en la ciudad sureña paquistaní de Karachi.

Fuentes de los servicios secretos paquistaníes (ISI) se mostraron contrariadas después de que esta noticia fuera filtrada a la prensa el pasado martes.