Chávez suspende los cortes de luz en Caracas y destituye a un ministro

Pedro García Otero

INTERNACIONAL

Anuló la orden 24 horas después de darla, tras mostrar una encuesta más del 90% de rechazo a la medida

15 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Mientras los seis millones de habitantes de Caracas amanecían ayer en medio de la sorpresa de saber que el programa de racionamiento eléctrico había durado menos de un día, en diversas regiones de Venezuela, en las que se mantienen los recortes de energía, arreciaban las protestas contra los apagones programados.

En La hojilla , un popular programa de la televisión oficial, a cinco minutos para la medianoche local del miércoles, el presidente Hugo Chávez anunció sorpresivamente que el plan de racionamiento, que preveía cortes de luz de cuatro horas en toda la capital quedaba suspendido. «Me he dado cuenta de que ha habido impactos no deseados [?]. Yo quiero decirle al pueblo que únicamente en Caracas he ordenado suspenderlos», señaló.

Cambio radical

A mediodía del miércoles, sin embargo, Chávez había defendido la medida -anunciada 24 horas antes- en un acto transmitido por la misma cadena estatal, y había fustigado a la oposición que criticaba la medida. «¿Qué quieren, que nos quedemos sin luz permanentemente?», preguntó. A lo largo de todo el día, portavoces del Ejecutivo estuvieron defendiendo los cortes de luz, incluyendo el presentador de La hojilla , Mario Silva, quien fue el primer sorprendido con el anuncio.

A su cambio de orden, Chávez agregó la destitución de Ángel Rodríguez, ministro de Energía Eléctrica, quien ostentaba un cargo creado hace menos de tres meses para combatir la crisis energética en el país, que en ocasiones mantiene a zonas del interior hasta 12 horas sin luz. No indicó si ya tenía un sustituto para el puesto.

Los partidos de la oposición fustigan al presidente como causante de la crisis por falta de inversión en el sector eléctrico. Desde el Gobierno se culpa a una severa sequía, consecuencia del fenómeno climático de El Niñ o, que mantiene seca a la central hidroeléctrica de Guri, en Guayana, que provee el 70% de la energía nacional.

El período lluvioso solo comenzará en mayo, y se teme que para abril los apagones se produzcan forzados e indefinidos.

Los opositores indican que a pesar de los altos ingresos petroleros disfrutados por el país, Chávez abandonó la construcción de otras cuatro represas en la zona, y tampoco ha desarrollado un parque termoeléctrico, con gas y diésel, abundantes en el país, que permita reducir la vulnerabilidad de la energía hidroeléctrica, a pesar de que esto también estaba planificado.

Extraoficialmente, se atribuye la suspensión del plan en Caracas a una encuesta urgente solicitada por el Gobierno, que mostraba más de un 90% de rechazo a la medida, y que las primeras estadísticas sobre el racionamiento en la capital no dieron los resultados esperados en reducción del consumo.

Ciudadanos de segunda

La suspensión del racionamiento en Caracas, de inmediato, disparó las protestas en cuatro de las diez ciudades más grandes del interior: Maracaibo y Mérida, en el occidente del país, y Ciudad Bolívar y Puerto La Cruz, en el oriente.

Robert Puppio, universitario que participaba en la protesta frente a la empresa eléctrica estatal Enelven, en Maracaibo, señaló que «esto es un irrespeto, no solo al [estado de] Zulia, sino a todas las regiones del país». En Bolívar, Jorge Hernández, trabajador de las empresas del acero y el aluminio, semiparalizadas por la falta de electricidad, afirmó que «esto confirma que los del interior somos ciudadanos de segunda», en un país en el que -como en casi todos- las provincias recelan permanentemente de supuestos favoritismos hacia la capital.

La oposición tampoco perdió la oportunidad de cargar contra el presidente. «Chávez es un chapucero, se parece a Cantinflas, toma decisiones basadas en la improvisación», señaló Juan Caldera, dirigente del centroderechista Primero Justicia.

Migdalia Cárdenas, trabajadora de un centro comercial de la capital, lo ponía en términos más simples. «Caracas es una ciudad difícil, muchos barrios mucha delincuencia. Chávez le tuvo miedo porque aquí está el poder», señalaba.