Aunque los sectores industriales esperaban la devaluación, ya que la situación del bolívar era insostenible, la medida «cayó de sorpresa», señaló un empresario caraqueño del comercio, quien solicitó mantener su nombre en el anonimato. «Afectará al comercio y a la industria, porque todos tenemos muchos componentes de importación», valoró.
Felisindo Pérez, presidente de una empresa química de pegamentos, que emplea a más de cien personas, y de otra de publicidad, señala que «los últimos años han sido todos más o menos iguales, cada vez hay que hacer más papeleo para poder trabajar».
Mientras la empresa industrial se mantiene, en la de publicidad las ventas (y el número de empleados) disminuyeron un 50% el año pasado. «En esta [la de publicidad] casi todo el material es importado. Pero han puesto regulaciones en vallas, camiones de productos, en todo. Cada vez es más complicado y hay menos campo», señala.
El Gobierno ha aumentado los controles en las áreas cambiaria, productiva, publicitaria y de servicios, y ha adquirido ramos enteros de actividades, como la de petróleo, minería, cemento y canteras. Además, ha establecido onerosos gravámenes a todas las actividades económicas.
Antonio Collazo, secretario de la Asociación de Empresarios Gallegos en Venezuela (AEGV), que agrupa a unas 90 compañías medianas y grandes, trabaja en el sector de la construcción. Afirma que aproximadamente un 30% de los insumos de su empresa son importados, y que ha tenido complicaciones para trabajar.
«Podría decir que no hemos sufrido porque hemos sido previsores, y que en general la norma es ingeniárselas para seguir adelante», afirma. Pérez lo apoya: «Hay que adaptarse a los reglamentos o coger la vuelta y marcharse, y por lo menos eso yo no lo tengo previsto. Llevo 49 años aquí». Llegó de Carballiño, Ourense.
El presidente de la AEGV, Cándido Rodríguez, señala que, en un primer efecto, la devaluación podría tener un componente positivo, en especial para las industrias.
«Hemos visto que las medidas, según el Gobierno, tienen como objetivo reactivar la producción nacional. Se les va a permitir a las empresas conservar el 30% de las divisas que generen mediante exportaciones, lo cual es una vieja aspiración del sector. Y la economía estaba demasiado trancada por el control del cambio. Esto puede refrescar el ambiente, porque cinco años con una tasa de cambio fija fueron demasiado», señala.
Por su parte, el dueño de un gran almacén de telas del centro de Caracas, quien prefirió omitir su nombre, no compartía la expectación. «Mi previsión es que este año vamos a vender un 40% menos. Llevo un año y medio importando con el dólar del mercado negro, no creo que ahora vayan a darnos dólares oficiales», señaló. Lo mismo opina el representante de un banco gallego, también con reserva de identidad. «El año pasado fue fatal para los gallegos aquí, no creo que este vaya a ser, ni con mucho, mejor», señaló.