Cristina Fernández entiende la democracia a su modo, se saltó al legislativo por el uso de las reservas y ataca al poder judicial, que dice que no respeta la división de poderes
13 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Una vez más, el matrimonio Kirchner pone a Argentina al borde mismo de una crisis institucional sin precedentes.
Todo el sistema democrático tambalea frente a la necesidad que tiene el ex presidente Néstor Kirchner de confrontar, de buscar enemigos para vivir en constante actitud de enfrentamiento.
El comienzo de esta nueva crisis fue un decreto de necesidad y urgencia (DNU) firmado el pasado 14 de diciembre por Cristina Fernández que creaba el llamado Fondo del Bicentenario, al que debía dotarse con una partida de 6.500 millones de dólares que saldrían de las reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA).
Entonces, la presidenta anunció que esos fondos eran para garantizar los pagos de la deuda externa del 2010, que alcanza los 10.000 millones de dólares, y dar confianza a los mercados.
Las dudas surgieron de inmediato, no solo de los partidos de la oposición, sino del propio Martín Redrado, presidente del BCRA. ¿Por qué un DNU cuando lo razonable era enviar un proyecto al Congreso?; los pagos de la deuda externa con vencimiento este año estaban contemplados en el Presupuesto de la nación aprobado solo unos días antes, entonces ¿por qué las urgencias cuando los primeros pagos importantes han de producirse en agosto?
Estas cuestiones hicieron que Redrado se negara a traspasar de inmediato el dinero de la reserva al Estado, algo que irritó a los Kirchner, quienes, mediante otro decreto, pretendieron echar al presidente del Banco Central declarado «en rebeldía».
El escándalo estaba servido. El BCRA es un organismo autárquico y el poder Ejecutivo no puede remover a sus miembros sin que medie una consulta en el Congreso, cosa que también está obligado a hacer si decide utilizar las reservas de la nación. Pero los Kirchner entienden la democracia a su manera y sus enojos los llevan a cometer errores que jamás van a reconocer, sino todo lo contrario, van a por más, y este caso no es la excepción.
La jueza María José Sarmiento recibió en su juzgado dos denuncias, la primera presentada por diputados de la oposición solicitando que se impida el traspaso de fondos de las reservas, y otra llevada por los abogados de Martín Redrado solicitando su inmediata reincorporación a la presidencia del BCRA.
Sarmiento falló a favor de los denunciantes, congeló las reservas y restituyó a Redrado al frente de la entidad bancaria. Otra vez la ira encendida de los Kirchner se puso en marcha.
Durante el fin de semana, la jueza fue seguida por policías en una clara actitud de intimidación que ella misma denunció en los medios.
Mientras, las duras críticas del matrimonio gobernante obligaron a las principales asociaciones de jueces a responder a los ataques. El presidente de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional, Ricardo Recondo, declaró ayer que «el poder Ejecutivo no se acostumbra a que funcionen los otros poderes de forma independiente».