El ministro de Interior acepta su marcha, pero se niega a asumir responsabilidades
08 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El jefe de la policía eslovaca de aduanas e inmigración, Tibor Mako, dimitió ayer después del escándalo que se produjo el día de Reyes tras darse a conocer que, para comprobar la efectividad de una prueba de seguridad, un ciudadano eslovaco viajó a Irlanda portando explosivos militares en su maleta, informaron fuentes oficiales. El ministro eslovaco de Interior, Robert Kalinak, aceptó la dimisión del responsable policial en un intento de atajar la controversia política que ha desatado el caso, pero se negó a presentar su propia renuncia, como le reclama la oposición, que lo considera responsable en última instancia de lo sucedido.
Kalinak, que por primera vez compareció ayer ante los medios desde que estallara el escándalo, habló de un «estúpido error humano» y se refirió a este como «un fallo individual», y descartó así un fallo del sistema de seguridad que está bajo su mando. La policía eslovaca introdujo pequeñas cantidades de explosivos en los equipajes de varios pasajeros elegidos al azar en el aeropuerto de Poprad Tatry, en el norte del país, como parte de unas pruebas de seguridad. Los paquetes fueron detectados por los perros rastreadores y retirados de la circulación, a excepción de uno.
El pasajero que lo portaba, desconociendo que su equipaje había sido objeto de manipulación, fue detenido por la policía irlandesa, que registró su vivienda una vez informada por la eslovaca de lo ocurrido. Los agentes hallaron tras la inspección el potente explosivo militar RDX tan bien camuflado que su portador ni siquiera se había dado cuenta de que lo tenía cuando deshizo el equipaje. Se trata de un electricista eslovaco de 49 años, que vive desde hace años en Irlanda. Había pasado unas tranquilas vacaciones de Navidad en su país y fue puesto en libertad «sin cargos» tras aplicársele la ley antiterrorista y tener que soportar varias horas de interrogatorio.
El incidente provocó tensiones entre los Gobiernos de Eslovaquia e Irlanda, en parte porque, al dar cuenta de lo ocurrido, el jefe de las aduanas eslovacas que acaba de dimitir aseguró que «parte de responsabilidad» incumbía a los servicios de seguridad del aeropuerto de Dublín, que «no descubrieron el explosivo antes del control del equipaje». El ministro Kalinak se vio obligado a presentar excusas al ministro irlandés de Justicia, Dermot Ahern.
En un primer momento, el jefe de la policía eslovaca trató de culpar a un agente de inferior rango.