Los grupos locales mantienen viva la amenaza de Al Qaida

Michel Moutot

INTERNACIONAL

04 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La amenaza de Al Qaida persiste tanto por la capacidad de esta red islamista de organizar atentados como por su papel inspirador sobre grupos locales, como el que actuó ayer en Somalia, estimaron expertos en París. Cientos de islamistas radicales están dispuestos a pasar al acto en nombre de Bin Laden sin haber tenido contacto directo con miembros de Al Qaida, sino luego de haberse radicalizado vía Internet, precisaron.

Según Jean Pierre Filiu, autor de un trabajo titulado Las nueve vidas de Al Qaida , «la peligrosidad de la dirección de Al Qaida, y de lo que se llama Al Qaida central, persiste». «Aún acorralada, Al Qaida mueve todos sus tentáculos, pues necesita hacer un atentado de envergadura». En su opinión, «una organización que está perdiendo terreno es más peligrosa que cuando está en velocidad de crucero».

Según un recuento del estadounidense Marc Sageman, ex agente de la CIA en Afganistán, en los últimos cinco años hubo 33 conspiraciones de islamistas radicales en Occidente: seis podían ser atribuidas a Al Qaida central y a dos a grupos que se adhieren a ella. Las otras 25 fueron planificados por autores locales sin vínculo con una organización terrorista transnacional, pero inspirados en los preceptos de Bin Laden.

Para Filiu, Al Qaida conserva «desde su santuario en las zonas tribales paquistaníes una capacidad considerable de hacer daño. «De allí salen el impulso, la inspiración y el estímulo». Menciona, en este sentido, el ejemplo de Nayibulá Zazi, un chófer de autobús de 24 años que vivía en Denver, sospechoso de haber planificado un atentado en Nueva York. Viajó el año pasado a las zonas tribales para recibir entrenamiento en la manipulación de explosivos.

Pero gracias a Internet, ese tipo de viajes ya no son indispensables, subrayó Magnus Ranstorp, del Colegio Sueco de Defensa. «La amenaza de Al Qaida Central persiste, pero al mismo tiempo se ha vuelto más vaga», explicó. «Solo necesita dos personas para hacer un atentado. Y hay muchas imitaciones, ideas nuevas. Ahora están enfrascados en una reflexión global y se preguntan: ¿Cómo podremos sorprenderlos?».