El descarrilamiento del tren ruso se debió a la explosión de una bomba

Rafael M. Mañueco

INTERNACIONAL

29 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Aunque los atentados terroristas siguen siendo frecuentes en las repúblicas del Cáucaso norte, hacía tiempo que no se registraban en el resto de Rusia. El período de tranquilidad se rompió el viernes con un nuevo ataque contra el tren de pasajeros Nevski Express (Moscú-San Petersburgo), que ya fue objeto terrorista en el 2007. Entonces, sesenta personas resultaron heridas, pero ahora el balance ha sido mucho peor, una treintena de muertos, 18 desaparecidos y 96 heridos, de los que 60 permanecen hospitalizados.

El tren descarriló el viernes a las 21.34 hora local (dos horas menos en España), a 25 kilómetros de Bologoye, a medio camino entre Moscú y San Petersburgo. Pero solo ayer se reconoció que lo sucedido fue a consecuencia de la explosión de una bomba colocada en la vía. Así fue informado el presidente Dmitri Medvédev por el director de los servicios secretos (FSB), Alexánder Bórtnikov. El artefacto, según Bórtnikov, tenía una potencia equivalente a siete kilogramos de TNT, y en el suelo causó un cráter de metro y medio de diámetro y 70 centímetros de profundidad.

Un segundo artefacto

El primero en avanzar la versión de atentado fue el director de los ferrocarriles rusos (RZhD), Vladimir Yakunin. Sin embargo, la Fiscalía General insistía en que alguien pudo transportar explosivos dentro del vagón y la detonación fuese involuntaria. El expediente instruido habla de las dos posibilidades, atentado terrorista y tráfico ilegal de explosivos.

La deflagración hizo que descarrilaran los tres últimos vagones del convoy, que circulaba a 200 kilómetros por hora, con 682 pasajeros.

Ayer, en la reunión de la célula de crisis gubernamental, Yakunin aseguró que «se encontró un segundo artefacto, a las 14.00 horas, que estalló, pero no con toda su intensidad». «No llegó a causar daños», añadió. El director de RZhD dijo no tener la menor idea de quiénes han podido ser los autores del atentado.

Un activista del nacionalista Movimiento contra la Inmigración Ilegal escribió ayer en su blog que la bomba fue colocada por un grupo ultra denominado Combat-18, pero fue desmentido. Por su parte, la guerrilla separatista chechena no difundió ayer ningún comunicado.

Oficialmente, el número de muertos es de 26. Se llegó a hablar de 39. Testigos afirman haber visto más de 30 cadáveres.

Por su parte, Marina Grídneva, portavoz de la Fiscalía General, advirtió que aún no se ha precisado el número exacto de víctimas mortales. De los 96 heridos, 60 fueron internados en hospitales cercanos, mientras los más graves tuvieron que ser llevados a Moscú y a San Petersburgo.

El ministro de Protección Civil fue quien habló de la existencia de 18 desaparecidos. Más tarde dijo que «es posible que algunos hubieran abandonado el lugar por su propio pie».

El Nevski Express es utilizado por personas de negocios y funcionarios. Entre los muertos están el ex senador y jefe del Servicio Federal de Carreteras, Serguéi Tarasov, y Boris Evstrátikov, director de la Agencia Federal de Reservas Estatales de Rusia. En el ferrocarril viajaban también extranjeros, sobre todo finlandeses. Al parecer, el que peor fortuna ha tenido es un italiano de 57 años, hospitalizado en San Petersburgo en estado grave.