Dimiten el militar de mayor rango y el segundo de Defensa por ocultar información sobre el ataque aliado
27 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Angela Merkel no ha podido disfrutar ni dos meses de su triunfo electoral. El Gobierno de centro-derecha que lidera desde principios de octubre, se enfrenta a su primera crisis, herencia de la anterior legislatura. En la cuerda floja se encuentra el ahora ministro de Trabajo, Franz-Josef Jung, que fue titular de Defensa durante los últimos cuatro años. Su permanencia en el Gobierno peligra debido al polémico bombardeo que ordenó el mando alemán en Afganistán el 3 de septiembre y que costó la vida a al menos 142 personas, entre ellas a un elevado número de civiles.
Jung aseguraba anoche en el Bundestag con la voz quebrada y el rostro grave, que informó correctamente a la opinión pública y al Parlamento alemán. La realidad es que la información acerca de un elevado balance de víctimas mortales, a ocho kilómetros del mando alemán de Kunduz, llegó tarde y mal.
La cuestión es si fue Jung quien ocultó la gravedad del bombardeo por orden del mayor Georg Klein, al frente de la misión germana en Kunduz (norte de Afganistán), o si fueron otros los que se la ocultaron a él. Sea como fuere, ayer rodaron las primeras cabezas. El escándalo lo aireaba por la mañana el diario Bild , publicando informes secretos, según los cuales el Bundeswehr (Estado Mayor) conoció poco después del ataque -ejecutado por cazas estadounidenses- que cumplían órdenes del mando alemán, en el marco de la misión de la OTAN. Y no días después como confesó Jung, después de que un informe aliado diera a conocer las repercusiones de aquel ataque aéreo. Ayer presentaron su dimisión el militar de mayor graduación en Alemania, Wolfgang Schneiderhan, inspector general del Bundeswehr, y el segundo de Defensa, el secretario de Estado Peter Wichert.
Invitados por Guttenberg
Fueron invitados a dimitir por el recién estrenado ministro de Defensa, Karl-Theodor zu Guttenberg, que no quiso clavar un cuchillo en la espalda de su antecesor y ahora colega de gabinete, pero supo distanciarse del tambaleante Jung. Explicó ante el Bundestag que no había recibido informaciones acerca de Afganistán y prometió esclarecimiento total, siguiendo los pasos de la canciller.
El debate sobre la ampliación de la misión alemana en Afganistán se convirtió pues en el más turbulento de los últimos meses, precisamente debido a las informaciones del Bild , que colgó incluso un vídeo en Internet, y que muestra el ataque desde el punto de vista del piloto, con la brutal onda expansiva.
La nueva y vieja canciller seguía respaldando ayer a su ministro, uno de los más débiles de la anterior legislatura, y cuya «reelección» -esta vez al frente del Ministerio de Trabajo- hace tres semanas, sorprendió a más de uno. Merkel valora la lealtad del democristiano Jung, aunque ayer, en la conferencia de prensa junto con el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, exigía «transparencia», si «queremos la confianza [de la población] en Afganistán».
No se puso en duda la permanencia de los efectivos alemanes -hasta un máximo de 4.580- en Afganistán. El ministro de Exteriores, el liberal Guido Westerwelle, defendía la ampliación de la misión militar un año más, pero sin aumentar el contingente, propuesta que será votada la próxima semana.
Sin embargo, su antecesor en el cargo, el socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier, convertido ahora en uno de lo líderes de la oposición, exigía una comisión de investigación parlamentaria para esclarecer lo ocurrido aquella fatídica semana de septiembre. Los Verdes y la Izquierda pidieron directamente la dimisión de Jung.