Chávez pide que se usen linternas y el Gobierno ecuatoriano decreta el estado de emergencia por 60 días
13 nov 2009 . Actualizado a las 09:23 h.Allá donde hace frío, se apaga la estufa. Donde hace calor, el aire acondicionado, quien tiene, y en todos, la luz. La energía es una de las grandes asignaturas pendientes de Latinoamérica, desde Tijuana a Ushuaia, porque todavía ni las políticas comunes, y mucho menos el clima, han ayudado a mitigar los graves problemas energéticos de una región que crecía de forma sostenida y que ahora con la crisis afronta un desafío que trasciende lo económico para convertirse en una guía imprescindible para la integración.
Durante la madrugada del miércoles, Brasil retrocedió una década en la memoria de sus ciudadanos, con un apagón que afectó a unos 60 millones de personas. A diferencia de los problemas de entonces, ahora Brasil presume de estar haciendo realidad el sueño de dejar de ser una potencia en potencia, con grandes índices económicos y una presencia política global, coronada por la designación como sede del Mundial de Fútbol del 2014 y los Juegos Olímpicos de Río en el 2016, y la garantía de futuro por las bolsas de petróleo halladas en sus costas. Pero lo cierto es que la luz se apagó y sumió unas horas en el caos al país más ascendente de América Latina. 6.000 kilómetros al norte, en México, los manifestantes colapsaron el Distrito Federal para protestar por el cierre de la eléctrica pública Luz y Fuerza del Centro, que empleaba a 45.000 personas.
Volviendo al sur, más allá de la región de Centroamérica y el Caribe, donde los cortes eléctricos nunca han sido noticia internacional, en Venezuela, el presidente Hugo Chávez se enfrenta a un drástico descenso en su popularidad por la precariedad energética en uno de los grandes países exportadores de petróleo. El propio Chávez ha pedido a sus ciudadanos que se duchen en tres minutos, y si es por la noche, a la luz de una linterna.
En Ecuador están afrontando las consecuencias de una sequía agravada por la falta de energía enviada desde Colombia. Aunque la aportación eléctrica de este apenas supone el 3% de los megavatios que precisa el país, es suficiente para que el Gobierno decretase el estado de emergencia por 60 días.
Vaivenes energéticos
En línea meridional sobre los Andes, Bolivia y Chile mantienen sus eternos vaivenes energéticos, en un triángulo que completa Argentina para tratar de establecer el suministro en el Cono Sur. En los últimos tres inviernos, en Chile ha habido racionamiento energético por falta del gas que llega del otro lado de la cordillera. Y allí, en Argentina, donde han tenido que soportar cortes en verano y en invierno por el aumento del consumo, el Gobierno renunció este año a adoptar el horario del verano austral ante las quejas de consumidores y hosteleros por el nulo ahorro de energía.
Los presidentes de las potencias latinoamericanas se fotografían sonrientes con las manos llenas de petróleo, inauguran centrales eléctricas y firman las declaraciones de las cumbres, en las que la energía ocupa siempre un párrafo preferente. Pero la solución no llega.