Heredero de una dinastía de políticos y un hombre rico

Agencias

INTERNACIONAL

31 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Yukio Hatoyama, de 62 años, es considerado el diputado más rico del país. Proviene de una arraigada dinastía de políticos. Su abuelo fue primer ministro; su padre, ministro del Exterior, y su hermano menor, del hasta ahora gobernante Partido Liberal Democrático (PLD), fue ministro del Interior. Hatoyama es también descendiente del fundador del fabricante de neumáticos Bridgestone, de donde proviene buena parte de su fortuna.

El candidato, apodado «Extraterrestre» en algunos círculos debido a su forma de expresar opiniones no siempre bien preparadas y a que tiene los ojos algo separados, llegó a la política relativamente tarde. Después de obtener un título de Ingeniería en la elitista Universidad de Tokio y en la estadounidense de Stanford, siguió la tradición familiar e ingresó en 1986 en el PLD. En 1993 se separó de la formación junto con otros reformistas, lo que hizo que el PLD perdiera durante un tiempo el poder. Hatoyama fue viceportavoz del nuevo Gobierno, que cayó en apenas diez meses por las disputas entre los ocho socios de la coalición.

En 1998 varios pequeños grupos opositores formaron el actual PDJ, del que Hatoyama fue cofundador y jefe de partido. La figura más experimentada de la formación es el veterano Ichiro Ozawa, otro rebelde del PLD a principios de los noventa. Hatoyama fue su mano derecha durante muchos años.

Las donaciones

Ozawa abandonó la jefatura del PDJ en mayo por un escándalo en donaciones al partido. Hatoyama volvió así a liderar la fuerza, si bien él mismo tuvo que disculparse más tarde por otro revuelo similar: entre las listas de donantes al partido había varios muertos. A diferencia de su antecesor, sin embargo, supo sortear la crisis sin consecuencias. La máxima de Hatoyama es yuai, que se podría traducir como la «fraternidad». Algunos lo han considerado demasiado suave para la dura lucha política en Tokio. Todo su programa se ha centrado en proponer un cambio de régimen histórico que pusiera fin a la «era de control de los burócratas», como califica el medio siglo en el poder del Partido Liberal Demócrata.