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Los socialdemócratas gobernarán Japón tras arrasar en las elecciones

Gilles Campion

INTERNACIONAL

El PDJ obtiene mayoría absoluta ante el Partido Liberal, cuyo líder, el hasta ahora primer ministro Aso, dimitirá

31 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La oposición de centroizquierda arrasó en los comicios legislativos de ayer en Japón con un ambicioso programa de cambio social, poniendo fin a más de cinco décadas de dinastía conservadora en la segunda economía mundial. Según las estimaciones a pie de urna divulgadas por diferentes televisiones, el Partido Demócrata de Japón (PDJ), liderado por Yukio Hatoyama, obtendría entre 298 y 329 escaños de los 480 de la Cámara de Diputados. Hatoyama será nombrado primer ministro por el Parlamento dentro de unas dos semanas.

En cambio, el todopoderoso Partido Liberal Demócrata (PLD, derecha) que gobernó durante los últimos 54 años con un breve paréntesis de once meses en 1993-94, conseguiría entre 84 y 131 escaños, lo que equivale a una derrota aplastante. Sin esperar a conocer los resultados oficiales, que serán anunciados hoy, el primer ministro Taro Aso reconoció la debacle electoral y dijo tener la intención de dejar la jefatura del PLD. «Asumo mi responsabilidad y voy a dimitir», afirmó.

El PDJ, un movimiento heteróclito de corte socialdemócrata que ya es mayoritario en el Senado gracias al apoyo de otros dos partidos de la oposición, tendrá ahora mayoría absoluta en el Parlamento y por tanto vía libre para emprender su ambicioso programa de reformas. Muy sonriente, Hatoyama dio las gracias a los votantes por su apoyo y aseguró que ahora el «principal desafío será convertir esta victoria en la del pueblo, sin ser arrogante».

La apuesta por el cambio de los japoneses es también un voto de castigo por los excesos de la política liberal aplicada por el PLD en los últimos años, a la que culpan de las crecientes desigualdades sociales, del desempleo y de la precariedad. En contraposición, el centrista PDJ quiere poner su política «al servicio de la vida de la gente», con un programa muy generoso en subsidios, tanto para las pensiones de vejez como para las familias y los más desfavorecidos.

Partidario de reactivar la economía a través del consumo, la formación vencedora prometió la gratuidad parcial de la enseñanza, ayudas por nacimientos y la supresión de los peajes en las autopistas. En el ámbito diplomático, Hatoyama se decanta por un Japón más independiente de Estados Unidos y volcado en Asia, sin por ello poner en entredicho su alianza estratégica con Washington. De hecho el presidente Barack Obama espera una «alianza fuerte» con el próximo primer ministro.

La victoria de la oposición desencadenó un estallido de júbilo y un estruendo de aplausos en el cuartel general del PDJ, situado en Roppongi, uno de los barrios de moda de Tokio. Pero Hatoyama sabe muy bien que una vez que decaiga la exaltación empezarán las cosas serias para este joven partido que nunca ha gobernado. «Una gran responsabilidad», confesó.

Equipo de transición

El respiro será corto. Hoy mismo el PDJ nombrará un equipo restringido que se encargará de garantizar una transición sin sobresaltos con la Administración saliente, siguiendo el modelo estadounidense. Una ocasión para adquirir algo de experiencia.

El PLD, artífice del «milagro económico» que convirtió a Japón en la segunda potencia económica mundial, se lleva la cruz de la moneda, relegado a la oposición. Y hoy su estancia en ella podría ser mucho más larga que los once meses de los años noventa, ya que tiene frente a él a un gran partido mayoritario que hará cuanto pueda para permanecer en el poder.

Dentro de este contexto es muy probable que los conservadores aprovechen para reformar el partido. Aso ya se pronunció en este sentido.