El primer ministro británico, Gordon Brown, aprovechó su visita sorpresa a las instalaciones militares de su Ejército en la provincia afgana de Helmand para prometer más equipo para los 9.000 soldados destacados en el país. Brown informó además que aumentará el número de militares en Afganistán con el envío de personal de entrenamiento para la formación de fuerzas de seguridad locales.
Esta cuarta visita del premier en lo que va de año ha sorprendido al producirse tras el alto número de bajas en las últimas semanas en el contingente británico, 38 desde julio. Desde principios de la misión con la fuerza internacional, en el 2001, perdieron la vida 207 de ellos.
El jefe del Ejecutivo indicó que el material que se pretende enviar está destinado a combatir las bombas de fabricación casera de los talibanes, causantes del mayor número de bajas entre los soldados. También enviará unos doscientos expertos en objetos explosivos improvisados, y refuerzos humanos para entrenar en los próximos doce meses a unos 50.000 futuros soldados afganos para que sustituyan a los británicos.
Tanto Brown como su ministro de Defensa, Bob Ainsworth, fueron criticados por no haber suministrado el material necesario a los soldados durante la reciente operación contra las guerrillas talibanes Garra de Pantera.
La visita y el tono del mensaje del primer ministro han sorprendido en Londres, donde ayer el rotativo Daily Telegraph publicaba una encuesta según la cual dos tercios de los británicos quieren que su Ejército abandone el convulso Estado asiático.