La carnicería del miércoles en el centro de Bagdad ha debilitado la imagen del primer ministro Nuri al Maliki, quien se presenta como el hombre que devolvió la seguridad a Irak y abrió la vía a la retirada de las tropas de EE.?UU.
Los atentados, los más sangrientos en Bagdad desde hace un año y medio, dejaron al menos 95 muertos y unos 600 heridos. Según los expertos, sus autores quisieron demostrar su capacidad operativa y restar credibilidad al principal argumento de Maliki de cara a las elecciones legislativas del próximo enero. «La seguridad fue la única carta de Al Maliki para ganar las elecciones municipales [de este año] y quería hacer lo mismo en las de enero», dijo Hamid Fadl, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Bagdad. «Pero con estos atentados, los terroristas quieren hacer ver que la democracia fracasó en Irak, y eso puede provocar una reacción negativa en contra [del primer ministro] en los próximos comicios», dijo.
Maliki declaró el miércoles su intención de revisar las medidas de seguridad y atribuyó las masacres a «tentativas desesperadas de hacer descarrilar el proceso político y afectar las elecciones legislativas».
Los analistas creen que su futuro político está en juego. «Esto amenaza realmente la credibilidad de Al Maliki, que presentó el repliegue de EE.?UU. como una gran conquista y un test importante para la seguridad», sostiene Luluwa al Rachid, analista del International Crisis Group. Muchos expertos creen que cometió un error al presentar la retirada de EE.?UU. de las ciudades y en declarar esa fecha, el 30 de junio, como día festivo.