Su presencia en las provincias de Herat y Bagdhis, áreas de influencia española, ha paralizado la actividad ordinaria del resto de las tropas desplegadas en el país.
19 ago 2009 . Actualizado a las 23:28 h.Los 450 soldados que conforman el denominado batallón electoral aguardan en «máxima alerta» la celebración este jueves de los comicios presidenciales en Afganistán. Repartidos entre las bases de Herat y Qala-i-Naw, al oeste del país, el contingente encuadrado en la fuerza internacional de la OTAN está preparado para intervenir en caso de incidentes graves de violencia o para sofocar cualquier conato de desorden público que impida el normal desarrollo de la jornada, según reconocieron fuentes de la cúpula militar.
Llegados a Afganistán durante la primera quincena de julio, el batallón está compuesto por compañías de infantería y zapadores del Ejército de Tierra y el coste de su presencia es de 44 millones de euros. Su misión es similar a la que llevó a cabo el escuadrón desplegado en 2005 en Mazar-i-Sharif, al norte del país, durante las últimas elecciones que ratificaron en su puesto al actual presidente Hamid Karzai.
En este mes han actuado en 'tercera línea' en labores de apoyo a la policía y a las fuerzas militares afganas, principales garantes de la seguridad nacional. En concreto, han colaborado en la vigilancia de las oficinas electorales, de auxiliar a interventores y apoderados y de organizar la distribución de la logística propia de unos comicios.
Presencia activa
Pero su labor no acaba con las elecciones. El batallón está previsto que permanezca en Afganistán hasta 30 días después de los comicios o, al menos, hasta la celebración de una segunda vuelta a mediados de septiembre, como así parecen indicar las encuestas. En este supuesto prolongarían su activo apoyo a las fuerzas de seguridad afganas para garantizar la seguridad de las nuevas votaciones.
Su presencia en las provincias de Herat y Bagdhis, áreas de influencia española, con motivo de las elecciones ha paralizado la actividad ordinaria del resto de tropas desplegadas en Afganistán.
Los 778 militares instalados de forma permanente han pospuesto las labores de mantenimiento de la paz y reconstrucción ante el aumento de los ataques de la insurgencia, que llamó a boicotear los comicios.
Por este motivo y para evitar riesgos innecesarios, este contingente recibió la orden de atrincherarse en los cuarteles de Herat y Qala-i-Naw hasta que pasen las elecciones. En concreto, se han extremado las medidas de seguridad tanto dentro como fuera de las bases y se han reducido las patrullas diarias a lo «imprescindible», según comentaron fuentes militares. Más si cabe tras los dos ataques con cohetes que en las últimas semanas se han producido en Herat sin provocar heridos.