Cuba celebra su fiesta nacional, la tercera desde que Raúl Castro es presidente, sin capacidad de reacción ante la crisis
26 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El general Raúl Castro encabezará hoy en la ciudad oriental de Holguín el 56.º aniversario del inicio del alzamiento que lideró su hermano y antecesor Fidel, el tercero desde que asumió la Presidencia y al que se llega con la isla en situación económica crítica. El «Patria o muerte» emblemático devino este año en «ahorro o muerte» en los medios oficiales, mientras se reduce la entrega de alimentos de la cartilla de racionamiento y se corta la energía a entidades y empresas estatales para evitar apagones generalizados.
Diplomáticos veteranos resaltan el contraste de lo fácil que era para el hermano mayor enardecer al auditorio con el «Patria o muerte» y las dificultades que encuentra el menor para predicar austeridad, ahorro, menos consumo, más trabajo, resignación, disciplina social y resistencia a ultranza.
El deterioro que arrastra la economía cubana desde que se hundió hace dos décadas el bloque soviético, que la subsidiaba, empeoró por la recesión mundial, que redujo sus ingresos de divisas y encareció las importaciones. Cuba importa cerca del 80% de los alimentos que consumen sus 11,3 millones de habitantes, pero mantuvo ociosas por decenios más de la mitad de sus tierras cultivables.
Además, rige aún el embargo comercial y financiero que Estados Unidos aplica a la isla desde hace medio siglo, que el presidente Barack Obama no cree necesario eliminar todavía, y deben sumarse al desastre las pérdidas de 10.000 millones de dólares que causaron tres huracanes en el 2008.
Holguín fue una de las provincias más afectadas por el ciclón Ike, el peor de los tres, que destruyó o dañó allí 126.000 viviendas (500.000 en todo el país), de las cuales los precarios recursos estatales solo han podido rehabilitar un año después el 56%.
El crecimiento de la economía cubana, según cifras oficiales que los organismos internacionales anotan con reparos por las peculiaridades de la contabilidad estatal, disminuyó del 12,5% en el 2007 al 4,3% en el 2008. La previsión del Gobierno para el 2009 ya fue rebajada del 6% al 2,5%, pero economistas independientes creen que esta última cifra es optimista.
Lo peor es que «Cuba carece de un plan económico para afrontar su peor crisis desde el colapso de la URSS», asegura el economista cubano Carmelo Mesa-Lago, catedrático de la Universidad de Pittsburgh. El único país americano que se dice comunista tiene «una economía centralizada que no toma ventaja de su poder para planificar y establecer una estrategia coherente que la saque del marasmo que sufre», agrega.
No hay que escarbar demasiado para observar el desánimo de los trabajadores o la ineficacia de las instituciones, fenómenos que critica incluso la prensa estatal -no hay otra- causados en gran parte porque los cubanos reciben salarios que no cubren sus necesidades. El promedio del sueldo mensual del cubano es de unos 17 dólares. Además, reciben alimentos subsidiados mediante la cartilla de racionamiento, pero el Gobierno reconoce que solo cubre la mitad de sus requerimientos de nutrición y los cubanos de a pie aseguran que es bastante menos. Granma , portavoz del Partido Comunista, criticó en mayo la pasividad de los trabajadores y la burocracia de las organizaciones estatales, al advertir que la crisis de la isla «es de tal naturaleza» que hay que pensar en «ahorro o muerte». El artículo exigía una «mayor comprensión y disposición» de trabajadores y dirigentes, «porque las complicaciones financieras nos obligan a realizar reajustes bajo circunstancias extraordinarias».
Hace un año, Raúl Castro pidió a sus compatriotas que no se acostumbraran a recibir solo buenas noticias. «No creo que hayan tenido este año mucha oportunidad de acostumbrarse», comentó un diplomático.