Obama cosecha duras críticas por mantener los tribunales militares

Victoria Toro

INTERNACIONAL

La prensa americana señala que las últimas decisiones sobre Guantánamo podría haberlas tomado Bush

17 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La decisión del presidente estadounidense de mantener los tribunales militares especiales para juzgar a los detenidos en Guantánamo ha levantado polvareda. Todos los medios de comunicación se han apresurado a analizar la situación. Con una coincidencia casi unánime, los análisis afirman que las decisiones de Obama de la última semana podía haberlas tomado perfectamente el ex presidente Bush.

Primero fue la orden de no publicar fotos de los abusos en las cárceles de Irak y Afganistán, y después la de mantener los tribunales militares. Ambas medidas han conseguido el apoyo de los republicanos y el de algunos demócratas. También las dos decisiones han recibido críticas, feroces las denomina el periódico Washington Post , de los grupos de defensa de los derechos humanos.

Zachary Katznelson, de la organización británica Reprieve, que representa a más de 30 de los detenidos en Guantánamo, declaró ayer que «como abogado constitucionalista, Obama sabe que puede vestir al cerdo de rosa, pero siempre seguirá siendo un cerdo», en alusión a las modificaciones que el presidente ha pedido que se realicen en los tribunales militares y que para las asociaciones de defensa de derechos humanos no son suficientes. «Si los cambios pedidos por el Gobierno realmente hacen que esos tribunales cumplan los requisitos constitucionales, no hay ninguna razón para no acudir a nuestro sistema de justicia ordinario», ha declarado Anthony Romero, director ejecutivo de la Unión para las Libertades Civiles. «Y si no los cumplen, esos tribunales no tienen cabida en nuestra democracia», concluye Romero.

La palabra traición ha aparecido también en multitud de artículos mientras los asesores de Obama multiplicaban sus apariciones en un intento de apaciguar las críticas. Quizá la descripción de la situación que hacía Robert Gibbs, portavoz de la Casa Blanca, sea la que mejor describe la situación. Cuando los periodistas le preguntaron si no estaba el presidente conduciendo un coche de segunda mano, heredado de Bush, Gibbs dijo que podía ser, pero que le habían «cambiado el motor y el color de la pintura».

Y es que la mayoría de los analistas también coincidían en señalar que esta semana ha sido la de la pérdida de la inocencia de Obama como presidente. Como decía el New York Times : «Romper limpiamente con el pasado siempre suena más atractivo que vivir con las consecuencias de esa ruptura». Y parece que al menos por el momento Obama no ha sido capaz de romper con el pasado.

Pelosi y la CIA

Por otra parte, la intervención del director de la CIA, Leon Panetta, en la polémica provocada por Nancy Pelosi le ha puesto las cosas muy difíciles a la presidenta del Congreso estadounidense.

Los republicanos acusaron a Pelosi y a otros demócratas de conocer desde el principio los métodos de interrogatorio que la CIA usaba con los detenidos por terrorismo. Es decir, que esos demócratas sabían que se estaba torturando. Pelosi lo negó y acusó a la CIA de mentir. Pero el demócrata Panetta, nombrado por Obama, ha enviado un mensaje a los funcionarios de la agencia que dirige en el que afirma que la CIA dijo la verdad cuando informó en el 2002 a los líderes del Congreso de los métodos que utilizaba.