Plaza de la Constitución. A un lado, frente a la Catedral, alrededor de 2.000 personas se concentran cerca de una tarima pidiendo la renuncia de Colom. A la tribuna suben ciudadanos que gritan consignas y expresan cómo se sienten.
Ahora sube Paco, un estudiante de la Universidad San Carlos (pública). Espigado, blanquito, con una gorra girada hacia atrás? A su abuelo, un líder político, según dice, lo asesinaron durante el conflicto armado. Le hago algunas preguntas y lo invito a acompañarme al otro lado de la plaza, frente al Palacio Nacional, donde se habían concentrado cientos de personas en apoyo al presidente. Ya no queda casi nadie, pero abordo a Víctor, que es uno de los que hasta hace un rato había tenido el otro micrófono de la plaza.
Bajito, piel oscura, rasgos indígenas? Tiene 46 años y se dedica a la comunicación. Le pregunto por qué está ahí y me responde que, gracias a Colom, su madre pudo operarse gratis. Minutos después le presento a Paco y le confieso mi plan: que dialoguen en mi presencia.
Diferencias
Paco empieza afirmando que él cree en un solo pueblo. Víctor le responde que en la historia de Guatemala abundan los casos de opresión a los pobres. Paco votó nulo en las elecciones. Víctor apoyó al partido de Colom.
Pregunto: ¿aquí están los pobres y allí los ricos? Víctor no lo duda: «Está claro». Pregunto: ¿hay división partidista? Paco reconoce que a su facultad llegó una convocatoria del Partido Patriota, el principal opositor, pero reivindica que él está ahí «por todos los guatemaltecos». Redirijo el debate hacia el caso Rosenberg: «El vídeo no prueba nada, y además no tiene sentido que el abogado, sabiéndose amenazado, no se protegiera», dice Víctor. Paco expone que, sobre cualquier otra cosa, todos, los de un lado y los del otro, quieren justicia. Y en eso sí coinciden. Pero la realidad es que están divididos, así que pregunto: ¿a quién beneficia esta situación?
Su conclusión es que lo único que les queda es confiar en la justicia, cuyo máximo exponente es el español Carlos Castresana. Pero claro, mientras investiga, Paco quiere que Álvaro Colom se aparte del Gobierno de la nación, y Víctor no, porque si lo hiciera, «cada dos por tres se sacarían presidentes de encima».