Las dos Guatemalas miden fuerzas

Carlos G. Cano

INTERNACIONAL

El país centroamericano se debate entre la hipótesis de un Gobierno asesino, la de que Colom es víctima de una oscura trama en su contra, y una combinación de ambas

17 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Guatemala está sufriendo uno de los golpes más duros de su corta vida democrática. El abogado Rodrigo Rosenberg, acribillado a balazos hace una semana, dejó grabado un vídeo en el que decía: «Si lamentablemente usted está viendo este mensaje es porque fui asesinado por el presidente Álvaro Colom». Como en la película Tesis, de Amenábar.

Colom reaccionó de inmediato. Mandó llamar a 250 alcaldes para que lo apoyaran y repitió hasta la saciedad que no es un asesino. Pero el nerviosismo del que hizo gala en sus primeras comparecencias ha dado paso a un esfuerzo por aparentar normalidad. Después de cinco días de protestas, el presidente ha decidido reemprender su agenda social y resistir así el embate de la gran marcha contra él convocada para hoy.

Los organizadores, que contarán con el apoyo de los empresarios y el principal partido de la oposición, se han propuesto sacar a la calle a un millón de personas. El Gobierno, por su parte, ha reconocido que respaldará la marcha de los que prefieren que Colom siga siendo el presidente, y espera reunir a al menos 100.000 personas.

En la plaza de Italia se concentrarán los defensores del «Gobierno de los pobres». Y a la misma hora, en la plaza de la Constitución, protestarán los que exigen justicia, los que dicen sentirse hartos de la impunidad reinante en el país y quieren que Colom dimita para no interferir en la investigación del crimen. Estos últimos irán de blanco y consideran a Rosenberg un nuevo mártir.

Pero la diputada opositora Nineth Montenegro, del izquierdista Encuentro Por Guatemala, señala que el país tiene de mártires a «45.000 desaparecidos y a 200.000 personas asesinadas en 36 años de guerra». No quiere que Colom renuncie, pero tampoco que obstruya la investigación.

El ex candidato presidencial por la ex guerrilla URNG, Miguel Ángel Sandoval, va más allá y no solo rechaza la dimisión de Colom, sino que respalda su teoría conspiratoria: «Los dos personajes que aparecen vinculados al señor asesinado son un golpista confeso [Mario David García], y un miembro fundador de la oficinita, una institución creada para cometer negocios sucios y violaciones de derechos humanos» (Luis Mendizábal). Y añade: «Si un ave tiene plumas de pato, camina como pato y grazna como pato, probablemente sea un pato».

Relación evidente

Ante ambas hipótesis, lo único claro, como dijo Carlos Castresana, el director del organismo que llevará a cabo la investigación, es que la relación entre las muertes del empresario Khalil Mussa y su hija Marjorie, y el posterior asesinato de Rosenberg, su abogado, «es evidente». Pero en el ambiente planean elementos como la implicación de Banrural, el banco más grande del país, que según Rosenberg es una «cueva de ladrones», o el hecho de que el Gobierno haya propuesto una reforma fiscal, hecho por el cual «a Vinicio Cerezo quisieron darle un golpe de Estado», según refiere Sandoval.

Así que la investigación se presenta larga y complicada. Por todo ello, los principales misterios de la trama ya parecen estar sobre la mesa, y ahora Guatemala entera aguarda expectante su desenlace. Sea como sea, eso sí, a la espera de las conclusiones a las que llegue la CICIG, en las que unos y otros dicen confiar, Álvaro Colom sigue siendo el presidente. En los últimos días, además, según fuentes oficiales, ha recibido llamadas de solidaridad de Felipe Calderón, Raúl Castro, Lula Da Silva o Rodríguez Zapatero, entre otros.