La resolución del juicio contra la periodista estadounidense de ascendencia iraní Roxana Saberí ha destapado las divergencias que parecen agitar al ala conservadora del régimen iraní.
Dos días después de que la reportera abandonara el presidio, la prensa comienza a admitir que el caso estuvo viciado por intereses políticos ligados, en gran parte, a la oferta de EE.?UU. de buscar la reconciliación con Irán. «Fue liberada debido a la presión política. Eso son buenas noticias», escribe con sorna el diario conservador Jomhouri-e islami . Y apostilla: «Ahora el pueblo se pregunta si esto significa dar luz verde a Estados Unidos».
Saberí fue detenida el 31 de enero, escasos días después de que Barack Obama anunciara su deseo de emprender una nueva relación con el régimen de los ayatolás. En un principio, el padre de Saberí dijo que fue arrestada por comprar una botella de vino, delito castigado con multa y latigazos. Pero días más tarde, un portavoz de Exteriores anunció que estaba retenida por trabajar de forma ilegal, al haber expirado su acreditación de prensa.
El 20 de marzo «los problemas para Saberí se multiplicaron con el mensaje en vídeo de Obama al pueblo iraní con motivo del Nooruz [año nuevo]. Es evidente que ahí el proceso volvió a girar», dijo un periodista conservador. El vídeo sorprendió al régimen, no por el mensaje, sino por su tono y contenido. Además, sembró la división en el sector conservador, escindido entre quienes desean escuchar la propuesta de Obama y los que optan por una postura inmovilista.
Apenas un mes después, la Fiscalía, aplaudida por el sector más inmovilista, acusó a la periodista de espionaje y un tribunal la condenó a ocho años de cárcel en un juicio rápido y a puerta cerrada. Nada más conocerse la sentencia, Obama expresó su «decepción». Un día más tarde, y en un gesto inusual, su colega iraní, Mahmud Ahmadineyad, pedía al poder judicial que tratara de forma justa a Saberí. El lunes Saberí fue puesta en libertad.
Analistas iraníes y extranjeros coinciden en que con su liberación se ha evitado un obstáculo de cara a un eventual acercamiento entre Washington y Teherán. Además, es la primera victoria de los moderados sobre los inmovilistas.