Un nuevo escándalo se sumó ayer a la lista que en los últimos meses ha empujado al primer ministro británico, Gordon Brown, a una posición cercana a la insostenibilidad. Esta vez tiene que ver con su integridad moral, algo de lo que llegó presumiendo a Downing Street. La información hecha pública ayer demuestra que tanto Brown como varios ministros se beneficiaron del dinero público para responder a pagos de índole personal. Por ejemplo, el pago de Brown de unos 7.300 euros por servicios de limpieza en su piso de Londres.
En diciembre del 2004, Brown y su mujer comenzaron a pagar al hermano del primer ministro, Andrew, una cantidad de unos 250 euros al mes por servicios de limpieza, cifra que aumentó al poco a unos 280 euros. Según Downing Street, los dos hermanos compartían la misma trabajadora de limpieza. Este pago se efectuó durante 26 meses y Brown lo pasaba como gasto para su reembolso, aunque vivía en el número 11 de Downing Street. Un rotativo se preguntaba ayer por qué Brown no pagaba directamente por la limpieza, a lo que Downing Street respondió que Andrew pagaba el total y Gordon le reembolsaba su parte. Lo hacían de este modo porque así lo prefería la limpiadora.
Cuando el premier llegó a Downing Street, decidió pasar las Concesiones por Costes Adicionales (ACA) (utilizados por los parlamentarios para hacer frente al uso de una segunda vivienda por sus compromisos parlamentarios), a su vivienda privada, que tiene en Fife (Escocia). De esta manera, todos los gastos relacionados con el jardinero (1.700 euros), limpieza (a 12 euros la hora), reparaciones y decoración, han sido pagados con dinero de los contribuyentes. Además, ha presentado facturas para su reembolso por papel de pared, una nevera, una aspiradora, bombillas, baldosas y otros costes, como una cocina de Ikea de 10.000 euros, coste que dividió en dos años para no pasarse de los 24.000 euros del presupuesto anual del ACA.
Otra de las aportaciones corresponde al ministro de Justicia, Jack Straw, quien obtuvo un 50% de descuento de su impuesto municipal, pero pidió al Parlamento que se le pagase el importe total, unos 1.700 euros al año. El ministro de Exteriores, David Miliband, gastó importantes sumas en jardinería para la casa que tiene en el nordeste de Inglaterra y que apenas visita, dinero que reclamó; la ministra para las Comunidades presentó como gasto unos 5.600 euros en muebles tras comprarse un tercer piso en Londres; el ministro de Cultura, la viceministra para Europa y el ministro para Gales presentaron los gastos de escritura y de mudanza como gastos.
La policía investiga cómo esos datos salieron de Westminster y llegaron al The Daily Telegraph. Los últimos días se rumoreó que el diario pagó 350.000 euros por la información.