El decreto sobre seguridad ciudadana que tanto ha defendido Silvio Berlusconi, y que tanto eco tuvo en Europa, pasó ayer la votación del Senado con el apoyo de la oposición. El texto aprobado es el mismo que hace tan solo unas semanas pasó la votación en la Cámara de Diputados, donde sufrió algunos cambios con respecto a la propuesta del Ejecutivo. Las rondas ciudadanas, los «médicos espías» y la ampliación y penas de cárcel para inmigrantes irregulares se cayó del polémico decreto de seguridad.
La nueva ley italiana prevé mano dura para los violadores, sobre todo tras la serie de delitos sexuales que desde hace unos meses han causado gran alarma social en el país. Desde ahora, quien viole y después mate a su víctima, tendrá en Italia la máxima pena, es decir, cadena perpetua. También habrá condenas muy duras para los delitos contra menores, violencia sexual en grupo y los relacionados con la persecución y el acoso sexual, que el Italia se denomina stalking . Los violadores, por ejemplo, solo podrán conseguir el arresto domiciliario si el juez les reconoce alguna atenuante. Además, las víctimas de delitos sexuales dispondrán de ayuda legal pagada por el Estado, y se establece un fondo de 3 millones de euros para el 2009.
En su paso por la Cámara baja desaparecieron del decreto, gracias a los votos de diputados del Pueblo de la Libertad (PDL) de Berlusconi, algunos aspectos que habían provocado gran controversia. Entre ellos estaba la norma que permitía la formación de rondas callejeras de ciudadanos, la imposición a los médicos de denunciar a los inmigrantes indocumentados o la ampliación a seis meses de la retención de los sin papeles .
Esto no gustó a la Liga Norte, que había propuesto dichos puntos, sobre todo al ministro del Interior, Roberto Maroni, que amenazó con provocar una crisis dentro del Gobierno, del que son aliados. El texto ahora aprobado ha conseguido el consenso de la oposición, que está de acuerdo en endurecer las penas por delitos que han creado en el país un sentimiento de inseguridad.
El PDL ha prometido a la Liga Norte que insertará sus iniciativas en un proyecto de ley, que lleva más tiempo, pero es una forma de sepultarlas.